Energía con H al Final

Tres años persiguiendo la soberanía energética

A tres años de la 4T, la confrontación con el sector privado ha sido el común denominador en todas las decisiones del gobierno lopezobradorista.

Si tuviera que elegir una palabra para evaluar los primeros tres años del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador en materia energética, diría confrontación.

Desde la campaña que le dio la victoria en 2018, el tigre macuspano fue claro sobre sus intenciones con el sector energético. De llegar, afirmó, rescataría a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de negocios leoninos al amparo de los mismos gobernantes, quienes por décadas incitaron su rapacidad y la de empresarios inmorales que sumieron al país en una crisis de credibilidad de la que hoy no ha podido reponerse.

Por el otro frente, echaría abajo una reforma energética comprada, a modo, que solamente benefició, afirma el gobernante, a empresas privadas que hoy mantienen detenidas las modificaciones que hizo el gobierno por la buena, mismas que dieron origen a una contrarreforma constitucional (aunque no les guste llamarla así), y que sostendrá la línea discursiva durante el resto del sexenio.

A tres años de la llegada de la autoproclamada cuarta transformación, la confrontación con una pequeña, pero poderosa fracción del sector privado ha sido el común denominador en todas las decisiones del gobierno lopezobradorista. Desde la polémica política de confiabilidad del sistema eléctrico que marginó a las fuentes de energía renovable de los privados, y que derivó en una reforma a la Ley de la Industria Eléctrica aprobada por el Poder Legislativo, hasta las modificaciones que se lograron también a la Ley de Hidrocarburos.

En lo que resta de este gobierno -porque el mandato del presidente López Obrador tendrá un fin, pese a quienes ridícula e irresponsablemente anticipan lo contrario-, la confrontación no terminará, y menos ahora que la reforma les ayudará a azuzar a las bases de Morena, con miras a la sucesión de 2024.

El sector energético ha sido uno de los bastiones del lopezobradorismo, justificado en los excesos que hoy tienen a un legislador y a un exdirector de Pemex enfrentando en la cárcel un proceso penal. Como resultado de esa confrontación solo gana el presidente de la República, pues fortalece e impulsa su popularidad. De tal forma que las críticas entorno a sus decisiones, vienen a ser como maderos en la hoguera, la mantienen viva y crece.

Sin embargo, cierto es que el gobierno no puede cometer el error de construir un nuevo andamiaje del sector energético, como es su propósito, sobre bases de confrontación, pero un cambio tan profundo tiene efectos inevitables en toda la cadena.

Los tres años que quedan por delante serán decisivos para el sector energético en México. Entre otros temas, será necesario dejar en claro que la CFE tendrá la capacidad de cargar sobre sus fierros la tremenda responsabilidad de lograr los objetivos en materia de desarrollo sostenible que tiene el país. De igual forma, debe quedar claramente delineado el rumbo del país, y cómo la soberanía energética que se ha perseguido en estos tres años encaja en la globalidad que no se puede ignorar.

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