Jorge Arturo Castillo

Producir más no garantiza abastecer mejor

México impulsa estímulos para fortalecer su industria farmacéutica, pero el verdadero desafío será convertirlos en producción, distribución eficiente y medicamentos disponibles.

Imagine una fábrica capaz de producir miles de medicamentos al día, mientras los hospitales siguen esperando sus entregas. Algo no está funcionando. Y no necesariamente es responsabilidad del fabricante. Entre la línea de producción y las manos del paciente existe una cadena de decisiones, contratos y almacenes que puede convertir una buena política industrial en una promesa incumplida.

Durante la XXXV Convención Nacional de Canifarma, celebrada del 23 al 25 de septiembre en Quintana Roo, Sergio Silva Castañeda, de la Secretaría de Economía, informó que el Plan México contempla 16 sectores industriales estratégicos. Hasta entonces se habían recibido 215 solicitudes de estímulos fiscales y emitido 177 constancias de cumplimiento. Los apoyos concedidos relacionados con las industrias farmacéutica y de dispositivos médicos sumaban 2 mil 77 millones de pesos.

Las cifras son relevantes, pero conviene distinguir entre conceder estímulos y comprobar resultados. Una constancia no equivale necesariamente a una inversión ejecutada, como tampoco un beneficio fiscal garantiza medicamentos disponibles. La pregunta es cuánto de ese esfuerzo terminará convertido en producción, empleos especializados y capacidad de abastecimiento.

Guy Jean Savoir, presidente de Canifarma, colocó entre las prioridades del sector su participación en el Plan México, la integración productiva de América del Norte y las nuevas tecnologías. Sin embargo, durante la misma Convención apareció la otra cara del problema.

Fernando Zárate Sánchez, responsable de Acceso y Abasto de Insumos para la Salud de la Secretaría de Salud, presentó seis componentes para fortalecer el suministro: regulación, planeación de la demanda, contratación pública, logística y trazabilidad, farmacovigilancia y producción nacional. También informó que se trabaja en los adeudos con proveedores y en ajustes regulatorios relacionados con las compras sanitarias.

Ahí encontramos una contradicción que merece atención. Mientras Economía impulsa incentivos para producir más, Salud reconoce pendientes en la cadena que debería garantizar la llegada de los medicamentos. Ambas políticas necesitan avanzar coordinadamente. De poco servirá ampliar la capacidad industrial si las instituciones compradoras no consiguen planear, contratar y distribuir eficientemente.

Desde la Secretaría de Salud, Eduardo Clark, subsecretario de Salud, explicó que, una vez concluido el proceso de compras de medicamentos para 2027-2028, comenzará la preparación de las adquisiciones correspondientes a 2029-2030. Por su parte, Juan Carlos Cardona Aldave, del IMSS, describió una cadena de suministro de siete etapas, desde la planeación hasta la entrega al derechohabiente. Dos intervenciones que dejan una enseñanza: producir medicamentos es indispensable, pero planear su compra y asegurar su distribución resulta igualmente importante.

Canifarma inicia, además, una nueva etapa. Desde el primero de octubre, Carlos Berzunza ocupa su dirección general, después de 17 años de gestión de Rafael Gual Cosío. Entre sus desafíos estará contribuir a que el diálogo entre autoridades e industria produzca resultados medibles. Porque una política farmacéutica exitosa no debería evaluarse solamente por los estímulos concedidos, sino por los tratamientos que efectivamente llegan a los pacientes.

Tecnología que debe demostrar resultados

Precisamente en la distribución aparece otra oportunidad. Esta semana, EAS Systems presentó su nueva identidad corporativa, Stenova, encabezada por su director general, José Andrés Carlberg Smith. Entre sus soluciones destaca la identificación por radiofrecuencia (RFID), que permite reconocer productos mediante etiquetas electrónicas y mejorar el control de inventarios.

La compañía mencionó referencias internacionales de reducciones de mermas de entre 30 y 50% en determinadas aplicaciones. Son cifras que deberán comprobarse en cada implementación y que no representan resultados acreditados para la distribución farmacéutica mexicana. Su utilidad potencial está en reducir errores y facilitar la trazabilidad, aunque no sustituye los controles sanitarios ni una planeación adecuada.

Pensemos en un almacén capaz de localizar una caja en segundos, pero cuyo pedido permanece detenido por problemas administrativos. La tecnología habrá cumplido su función, aunque el paciente seguirá esperando. Ahí está la diferencia entre modernizar procesos y resolver problemas.

México necesita producir más medicamentos, pero también comprarlos oportunamente y distribuirlos mejor. Quizá el verdadero indicador del éxito no esté en los millones anunciados ni en la sofisticación de los almacenes, sino en algo mucho más sencillo: que el tratamiento llegue cuando todavía puede hacer la diferencia.

Sala de Urgencias

  • Dispositivos médicos. Canifarma prepara su VIII Foro Anual de Dispositivos Médicos, previsto para el 22 y 23 de octubre en el Centro Médico Nacional Siglo XXI. El encuentro abordará los desafíos de la innovación tecnológica y su incorporación a los servicios de salud.
  • Menopausia. El domingo 18 de octubre se realizará el foro Plenilunia en mi Menopausia, en la Unidad de Congresos del Centro Médico Nacional Siglo XXI, en la Ciudad de México. Habrá conferencias con especialistas, orientación médica personalizada y mastografías gratuitas mediante una unidad móvil de FUCAM.

COLUMNAS ANTERIORES

El paciente que dividimos en pedazos
Tanta información y cada vez menos certezas

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.