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La moda en 2026: inteligencia artificial, lujo circular y el regreso de lo único

La apuesta por la inteligencia artificial, el lujo de segunda mano, el bienestar y la artesanía transforman las tendencias de la moda en 2026.

La industria de la moda se mantiene en constante transformación, al mismo tiempo que cambian las prioridades de los consumidores. Nuestros hábitos de consumo son los que, en buena medida, van marcando estas tendencias: algunas producen efectos casi inmediatos, mientras que otras se adoptan de manera gradual, paso a paso.

Hace unas semanas, McKinsey publicó la décima edición de su reporte anual sobre el estado de la moda,’The State of Fashion 2026’, en el que expertos de la industria describen los grandes cambios macroeconómicos que están transformando al sector: desde la volatilidad económica mundial y los aranceles, hasta los desafíos que enfrentan los líderes y los comercios, además de las nuevas y cambiantes demandas de los consumidores.

Dentro de este panorama, hay cinco tendencias que sobresalen en el reporte.

  1. La inteligencia artificial transforma la experiencia de compra

La primera gran tendencia es la adopción de la inteligencia artificial (IA), no específicamente en el producto, sino en la experiencia de compra. La tecnología está modificando la manera en que las marcas hacen visibles y relevantes sus productos frente a las búsquedas de sus consumidores, al mismo tiempo que las obliga a replantear sus estrategias y sus esfuerzos de marketing para llegar a su público objetivo de manera más efectiva y exitosa. La IA comienza así a convertirse en una herramienta que no solo facilita procesos, sino que también transforma la relación entre las marcas y sus consumidores

  1. El auge del ‘resale’  y la venta de segunda mano

La segunda tendencia es el ‘resale’ o la venta de productos de lujo de segunda mano. Los modelos de negocio están cambiando y, ante consumidores cada vez más conscientes del medio ambiente, de la circularidad y del reuso de productos, este mercado se está convirtiendo en una importante fuente generadora de ingresos. Las grandes marcas ya han puesto sus ojos en las plataformas especializadas, conscientes de que la segunda vida de un producto puede representar también una nueva oportunidad comercial. Por ejemplo, en México la plataforma Troquer ha encontrado un mercado importante para la compra y venta de piezas de lujo, una evolución de su modelo que la llevó a realizar una colaboración presencial con Liverpool.

El fenómeno refleja un cambio importante en la relación del consumidor con los productos de lujo: poseerlos ya no es necesariamente el único objetivo; también importa la posibilidad de intercambiarlos, revenderlos, reutilizarlos y prolongar su ciclo de vida.

  1. El wellbeing llega a la moda.

La tercera tendencia es la creciente importancia del ‘wellbeing’, o bienestar dentro del sector de la moda. Los consumidores han cambiado sus prioridades, y para muchos, la forma en la que viven debe reflejarse en las marcas que usan, así que las marcas han buscado ampliar o cambiar su oferta para ofrecer soluciones dirigidas a ese nuevo mercado. Los ‘wearables’ de hoy ya no son únicamente dispositivos funcionales, también incorporan estética, diseño y una mayor integración con el estilo de vida de quienes los utilizan.

La frontera entre moda, tecnología, salud, bienestar y estilo de vida se vuelve cada vez más difusa, creando nuevas oportunidades para las marcas que sepan entender esta transformación.

  1. La creatividad, la artesanía y el valor de lo único

La cuarta tendencia está relacionada con el valor y la lealtad hacia las marcas. Al mismo tiempo que la inteligencia artificial acerca cada vez más la moda a la tecnología, surge una contratendencia que pone nuevamente en el centro la creatividad, la artesanía, las piezas únicas y la expresión de lo individual.

Esta búsqueda de autenticidad hace que las ediciones especiales y las producciones por temporadas vuelvan a adquirir una gran demanda. Los consumidores buscan tener algo diferente, único o personalizado, en un momento en el que la producción masiva y la tecnología pueden hacer que muchos productos parezcan cada vez más similares.

La paradoja resulta interesante: mientras la tecnología permite producir, recomendar y vender de manera más eficiente, el consumidor otorga un valor creciente a aquello que conserva una huella humana.

  1. Las marcas ya no solo se compran, se viven

Por último, la quinta tendencia está relacionada con las experiencias, la competencia es cada vez más fuerte y las marcas buscan destacar frente a sus competidores y también conectar de una manera más profunda con sus consumidores.

Por ejemplo, las marcas de ropa de ejercicio lanzan productos en espacios de ‘wellness’ con activaciones, clases o actividades dirigidas a sus compradores más leales, quienes no solo están comprando la marca, sino que la están viviendo. La experiencia se convierte así en una extensión del producto y en una herramienta para construir comunidad, generar lealtad y establecer una relación más cercana entre el consumidor y la marca.

El sector de lujo se está reinventando; varias de las casas de lujo más grandes cambiaron directores creativos a finales del año pasado, una señal de que incluso las firmas más consolidadas están buscando nuevas fórmulas para responder a un mercado que ya no funciona bajo las mismas reglas.

El gran reto para la industria será encontrar el equilibrio entre innovación y autenticidad. Porque en un mercado donde la tecnología puede hacer que todo sea más rápido, más accesible y más personalizado, lo verdaderamente valioso podría ser aquello que todavía logra sentirse único. La moda del futuro, más que vender prendas, tendrá que construir significado, crear experiencias y demostrar por qué vale la pena elegir una marca entre cientos de alternativas.

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