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‘Office Politics’: las reglas no escritas que definen tu carrera

Las ‘office politics’ no son gossip corporativo: son las redes de poder invisibles que deciden quién asciende y quién se queda fuera en un recorte.

En todos los ambientes corporativos existe una convención de reglas informales y extraoficiales que determinan cómo y quiénes manejan el poder. No hay una traducción exacta del término en español para ‘office politics’; las traducciones literales son negativas en su mayoría, pero las ‘office politics’ son las dinámicas y las relaciones que se crean a través de la influencia y que establecen los procesos y redes de poder invisibles en las oficinas.

No hay que confundir las ‘office politics’ con las políticas formales o las reglas por las que se rigen los empleados en una oficina. Las primeras son mucho más complejas y mucho más importantes para el desarrollo profesional de lo que muchos empleados piensan.

Existen tres verdades inmutables en cuanto al poder y el éxito en las dinámicas de una oficina: el juego silencioso del poder corporativo.

Primero, hay que aprender y entender la dinámica. Si bien el jefe es quien manda y toma las decisiones, existe un círculo de personas que tienen acceso a él, lo aconsejan y le ayudan a construir su realidad. Ese círculo de personas tiene una gran influencia en la oficina, sin importar su título formal. No importa si son las personas más capaces, más inteligentes o con más preparación; en un contexto laboral tienen poder al contar con capital social. Crear relaciones con personas en ese círculo hará crecer tu esfera de influencia en la oficina y tu acceso al jefe.

Segundo, las ‘office politics’ tienen un impacto en tu desempeño laboral y en tu carrera profesional. Las ‘office politics’ no son lo mismo que la cultura laboral. Pensar que no involucrate en política interna y dejar que el trabajo hable por sí solo no es la mejor forma de sobresalir. El trabajo nunca habla por sí solo: el jefe y las personas en puestos de decisión deben estar al tanto de las contribuciones de un empleado para poder valorarlo; si no saben o entienden el valor de tu contribución, difícilmente vas a ser promovido.

Por ejemplo, en un recorte de personal, los jefes pelean por las personas que más valoran, y cuando llega el momento de la negociación, los empleados que se van suelen ser aquellos que no tuvieron a alguien que abogara por ellos para que se quedaran.

Por último, no hay forma de escaparse; las oficinas están creadas por humanos, con sesgos y prejuicios, y a la gente le gusta trabajar con personas que le caen bien. Pensar que mantenerse al margen de todo y no participar es una buena idea, en realidad no lo es. Estas dinámicas son parte de la naturaleza humana y estarán pasando alrededor de ti.

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