Análisis sin Fronteras

El extraño y preocupante caso del terrorista mexicano

El extraño caso del mexicano Abraham Hermosillo Álvarez es muy peligroso para la población mexicana en Estados Unidos.

El extraño caso del mexicano Abraham Hermosillo Álvarez es muy peligroso para la población mexicana en Estados Unidos. Para México. Para Morena. El 16 de junio, el Departamento de Justicia (DOJ) anunció cargos federales contra los cinco sospechosos, incluido Álvarez, quien usaba el alias “Shepherd”. Según el FBI, Álvarez era responsable de planear, organizar y dirigir un complot para asesinar y llegar a cabo actos de violencia en terrenos de la Casa Blanca. Como evidencia de las intenciones de estos individuos, incluyendo Hermosillo Álvarez, son imágenes de un chat grupal cifrado, donde estos individuos incluían la intención de usar “francotirador(es) de contraataque y drones”, con el propósito explícito de ser “tan letales como podamos”.

Este es uno de los casos más extraños que he conocido en mis 30 años de seguir de cerca la relación bilateral en materia de seguridad entre Estados Unidos y México. Es importante subrayar que es raro los casos de mexicanos vinculados a actividades terroristas dentro de los Estados Unidos. Las bases de datos del FBI y del Departamento de Seguridad Nacional muestran que la mayoría de los incidentes terroristas en Estados Unidos involucran a ciudadanos estadounidenses o a individuos provenientes de regiones donde operan organizaciones extremistas. México, en cambio, aparece casi exclusivamente en los expedientes de crimen organizado extremadamente violento, pero no necesariamente organizaciones que ejercen terrorismo en otros países.

En 2011, el Departamento de Justicia reveló un complot en que dos individuos con vínculos con Los Zetas fueron contactados por un intermediario iraní para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Washington, Adel al-Jubeir. El plan incluía detonar explosivos en un restaurante de la capital estadounidense. Aunque el operativo fue infiltrado por la DEA desde el inicio, el caso demostró que actores extranjeros estaban dispuestos a subcontratar sicarios mexicanos para ejecutar ataques en territorio estadounidense. El complot nunca se materializó, pero dejó una lección clara: la línea entre crimen organizado y amenazas terroristas puede cruzarse cuando actores externos buscan capacidad operativa en la región.

El caso Hermosillo Álvarez es distinto en naturaleza, escala y motivación. No hay indicios de participación de cárteles, ni de financiamiento extranjero, ni de un actor estatal detrás. Por eso este caso llamó la atención: no encaja en ningún patrón conocido.

Abraham Hermosillo Álvarez, hoy de 31 años, llegó a Estados Unidos siendo un niño pequeño. Según información de Homeland Security, su visa de turista B2 expiró en diciembre de 2001, cuando él tenía aproximadamente entre seis y siete años, lo que significa que quedó fuera de estatus migratorio desde la infancia. Más de una década después, en 2014, obtuvo protección temporal bajo el programa DACA, entonces con 19 o 20 años, cumpliendo los criterios de haber llegado antes de los 16 años y haber residido de manera continua en el país. Estos datos parecerían indicar que Hermosillo Álvarez creció prácticamente toda su vida en Estados Unidos.

Ahora el caso de Hermosillo Álvarez es usado para justificar que los indocumentados en Estados Unidos son peligrosos y la persecución en contra de los más de medio millón de personas, los “Dreamers” que se han beneficiado del programa DACA, que en un 80 porciento tienen nacionalidad mexicana. El recién nombrado secretario de Homeland Security, Markwayne Mullin dijo en entrevista para Fox News que “Da miedo que un lobo solitario pueda hacer algo así; lo hemos visto demasiadas veces a manos de personas en situación irregular. Cada uno de esos casos es prevenible, y mientras tanto vemos al Partido Demócrata dedicar más tiempo a proteger a quienes entran ilegalmente al país, violando nuestras leyes de manera deliberada”. No solo subraya lo peligroso que son los indocumentados, sino lo politiza culpando a los demócratas de proteger a terroristas.

La politización del caso de este mexicano no solo afecta los demócratas, pero podría tener un impacto catastrófico para Moren ya que algunos reportajes vinculan a Hermosillo Álvarez con esta institución política. En un comunicado del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena rechaza categóricamente cualquier estas versiones. Aun antes de este incidente, Morena tenía la preocupación real de que sea identificado como un partido narcoterrorista.

Y el hecho central es éste: se trata de un caso aislado, grave, que debe investigarse con rigor, sin convertirlo en un símbolo de algo que no es. La seguridad se construye con datos, no con especulaciones. Hay que esperar que información surgirá de este mexicano, ahora acusado de un atentado en contra de la Casa Blanca. Pero si vivió toda su vida en Estados Unidos, la pregunta es: ¿dónde se radicalizó? Y ¿Por qué?

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