Análisis sin Fronteras

Peleando con la vecina

Joe Biden, como demócrata, tomará una posición mucho más injerencista, incluyendo no permitir el debilitamiento de las democracias de sus vecinos.

Se avecinan momentos diplomáticos muy incómodos, para Andrés Manuel López Obrador.

Como sabemos, al presidente le molesta mucho la intromisión y cuestionamientos de gobiernos extranjeros a sus decisiones y declaraciones. Pero algo que no ha entendido es que las decisiones que toma no solo afectan a ciudadanos mexicanos, también impactan economías, empresas y personas en otros países.

En particular, sus decisiones afectan a Estados Unidos. De hecho, podrían afectar hasta las elecciones intermedias y presidenciales en ese país.

Y ya empezaron las presiones. Esta semana anunció el vecino que impondría un embargo al camarón mexicano debido a que embarcaciones no estaban cumpliendo los procedimientos acordados para proteger a la tortuga marina. En un momento donde urge reactivar la economía mediante el incremento de exportaciones por alrededor de 257 millones en divisas para México. Y este ‘castigo’ en parte se debe a la política de austeridad promovida por el presidente López Obrador. En mi programa de TV en el Financiero Bloomberg, Humberto Becerra, presidente de Canainpesca, confirmó que a la 4T se le hizo fácil desaparecer una unidad especial que tenía responsabilidad de capacitar y supervisar a la industria pesquera para evitar la captura indebida de las tortugas marinas.

Este gobierno sigue con su visión ‘valemadrina’ que verdaderamente considera que no habrá consecuencias de no cumplir con tratados y acuerdos internacionales. Todavía está por verse qué sucederá con el sector energético ante los múltiples decretos, leyes y políticas erradas de la Secretaria de Energía y de la CFE que claramente agreden tratados comerciales y empresas extranjeras en el país. Pero seguramente habrá reacciones y consecuencias más allá de espantar a la inversión extranjera.

Y parecería que el presidente de México y su equipo no toman en serio la importancia política que le está dando el presidente Joe Biden al problema del cambio climático. Durante el foro organizado desde la Casa Blanca sobre este tema, López Obrador demostró su desdén o ignorancia, haciendo apología al petróleo, mientras que pedía visas permanentes para las personas que participaran en el muy cuestionado programa Sembrando Vida. La respuesta de la Casa Blanca fue invitar al mismo foro a una joven mujer activista migrante, en representación de la sociedad civil (que tanto odia AMLO), quién subrayo que las naciones tienen que abocarse a energías limpias y no continuar promoviendo las industrias basadas en petróleo. Fue devastador para el mensaje del presidente.

Y parte de la estrategia de la administración del presidente Biden será ignorar públicamente a Andrés Manuel y su equipo y comunicarse directamente con los mexicanos. Otro ejemplo fue las condolencias que envió el presidente Joe Biden a las personas que perdieron a un ser querido por el colapso del Metro en la Ciudad de México, ofreciendo “nuestros mejores deseos para la recuperación de todos los heridos. Como vecinos y socios, nuestras naciones están estrechamente vinculadas y Estados Unidos está listo para ayudar a que México se reconstruya a partir de esta tragedia”. Obviamente AMLO no aceptará ayuda de Biden, ni del gobierno de los Estados Unidos.

También habría que esperar más mensajes y conversación con migrantes que literalmente están enviado remesas y apoyando a siete millones de familias. A diferencia del controvertido amigo de AMLO, el expresidente Donald Trump, quien maldijo a los migrantes mexicanos, la nueva administración ha buscado un contundente acercamiento con estos migrantes que su apoyo literalmente mantiene a flote comunidades enteras en México.

Joe Biden, como demócrata, tomará una posición mucho más injerencista en otros temas, incluyendo no permitir el debilitamiento de las democracias de sus vecinos. Esta semana, la vicepresidenta Kamala Harris propuso un ambicioso programa para apoyar a Centroamérica y reducir los flujos migratorios provenientes de Honduras, El Salvador, Guatemala. Aunque el manejo de la ‘crisis migratoria’ podría ser el tema toral que defina la posibilidad de que ella sea presidenta de Estados Unidos, y que los demócratas continúen controlando el Congreso en las elecciones intermedias, ella también cuestionó al Parlamento salvadoreño controlado por el partido del presidente Nayeb Bukele, que destituyó a los magistrados de la Corte Constitucional y al fiscal general. “Un Poder Judicial independiente es fundamental para una democracia sana, y para una economía fuerte”, dijo en un tuit que perfectamente es un mensaje que eventualmente sería dirigido al presidente de México. Y seguramente será ella la que pronto cuestionará los sistemáticos ataques que hace el presidente de México y sus huestes a la autoridad electoral, la independencia judicial y los medios de comunicación. Los primeros cuestionamientos al presidente de México por parte de la vicepresidenta perfectamente podrían suceder ante una posible reacción de AMLO, si los comicios no le dan una victoria contundente a Morena.

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