Desde San Lázaro

Está apencada la oposición

Mientras el oficialismo se quiere agandallar con más diputados y senadores de los que obtuvieron en las urnas, el PAN se entretiene en luchas intestinas.

La purga en sus filas que requiere el Partido Acción Nacional para expulsar a todos los arribistas, oportunistas, mercenarios de la política y advenedizos ya arrancó con el inicio de los preparativos para la renovación de su dirigencia nacional y con el pleito en redes sociales que se dio entre Marko Cortés y Felipe Calderón por los malos resultados que tuvieron en los comicios del pasado 2 de junio y que, sin duda, fueron ocasionados por diversas razones, entre ellas, el amasiato que se dio con el PRI y el PRD.

Una cosa es que la oposición se haya unido en el Congreso para frenar diversas reformas constitucionales promovidas por el presidente de la República y otra coaligarse para la contienda electoral, y que, con el fracaso alcanzado en el conteo final, se evidenció lo erróneo de esta decisión.

El principal responsable de la derrota contundente del panismo y de haber provocado el rechazo de los electores y el desdén de la ciudadanía se llama Marko Cortés, quien ante el fuego amigo y enemigo se resguardará en el fuero que le dará ser senador en la próxima legislatura.

No solo puso en jaque las finanzas del PAN, sino que se agandalló las principales posiciones para sus compinches en la lista de plurinominales en la Cámara de Diputados y en las listas de representación proporcional en el Senado.

Los yerros de Cortés durante su gestión son mayúsculos, como el de transparentar el acuerdo en lo oscurito que pactó con el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, al repartirse notarias y otras posiciones dentro del gobierno estatal, que dieron pie al bombardeo indiscriminado del oficialismo contra la coalición conformada por el PAN, PRI y PRD y que, de refilón, alcanzó a su candidata presidencial Xóchitl Gálvez.

El affaire entre Felipe Calderón y Marko Cortés fue la gota que derramó un vaso colmado por desencuentros entre los azules que, por un lado, pugnaban por rechazar las alianzas políticas con sus enemigos por antonomasia y por otro, los acomodaticios, que ante la inminente derrota prefirieron aliarse con Alejandro Moreno y Jesús Zambrano y con ello irse todos al precipicio, ya que mientras el PRD perdió su registro nacional, el PRI se enfiló a su extinción para los próximos años y el PAN se desdibujó ante una real oportunidad que tenía para ser más competitivos en las elecciones, tanto para el Congreso federal, como gubernaturas y municipios.

Tiene razón Roberto Gil Zuarth al acusar al brother de Alejandro Moreno, de que en los comicios del 2012, el PAN, sin alianza, obtuvo 12.7 millones de votos, así como 38 senadores y 114 diputados; en cambio, en 2024, obtuvo tres millones de sufragios menos con un padrón nacional que creció en 20 millones de ciudadanos. “Dejó el peor resultado en nuestra historia; 32 diputados de mayoría, con coalición de tres partidos y todavía peor, 16 senadores después de la bailada que les dio Alito”, denunció el panista.

¿Con qué cara Cortés defenderá la causa panista en el Senado, si es el culpable de su desplome? Veremos su comportamiento y de otros legisladores que fueron impuestos por él cuando se tengan que sumar al bloque legislativo que se vislumbra que se conformará en el Congreso.

Tanto AMLO como Marko le quieren endosar su fracaso al expresidente Calderón, empero los datos duros son contundentes.

El michoacano no es panista; renunció a su militancia, pero tiene más logros en su haber con esa camiseta que el propio Cortés.

Así las cosas, observamos que mientras el oficialismo se quiere agandallar con más diputados y senadores que los que obtuvieron en las urnas, el PAN se entretiene en luchas intestinas.

Con los pleitos de vecindad y los desencuentros, la oposición se distrae; en tanto, López Obrador y huestes se enfilan hacia la destrucción del Poder Judicial, para dar paso a un remedo que pondrá en jaque a la nación y sobre todo a los mexicanos que, por desgracia, tienen que litigar algún asunto en tribunales.

Este es el escenario político que dejó la elección; unos, empoderados y envalentonados con la pretensión de concentrar más poder, y otros, “apendejados” y sin rumbo.

Hay que recordar que la palabra apencado, título de esta columna, según el diccionario de americanismos, significa apendejado, persona acobardada.

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