Desde San Lázaro

Zambrano, responsable de la debacle perredista

El PRD estaba condenado a su extinción y tan solo era cuestión de tiempo para ratificar lo que se veía venir desde, por lo menos, hace 13 años.

De pena ajena, lo que ocurrió con el PRD al perder su registro como partido político a nivel nacional y tan solo mantendrá cierta presencia marginal en algunas entidades, pero su inercia perdedora hará que muy pronto se borren los vestigios del último partido de izquierda comunista que existía en México, ya que Morena se ubica en el espectro político ideológico en el centro progresista.

Después de 35 años de historia y de grandes liderazgos entre los que destaca sin duda, Cuauhtémoc Cárdenas, el Partido de la Revolución Democrática vive su etapa de liquidación y con ello se confirma que las decisiones que tomaron, principalmente los llamados ‘Chuchos’ —léase Jesús Zambrano y Jesús Ortega—, fueron totalmente erradas como fue el caso de aliarse a sus mayores enemigos políticos por antonomasia, como son el PAN y el PRI, y de impedir que a través de procesos democráticos internos pudieran acceder a posiciones de mando y de acceso a las candidaturas, a nuevos cuadros políticos compuestos principalmente por jóvenes con visión revolucionaria.

Lo escribimos en varias ocasiones, el PRD estaba condenado a su extinción y tan solo era cuestión de tiempo para ratificar lo que se veía venir desde, por lo menos, hace 13 años, cuando Morena empezó a ganar terreno en los espacios que abandonó el sol amarillo.

Desde luego, la falta de compromiso y el agotamiento físico y doctrinario de Jesús Zambrano y huestes que lo acompañaron hasta el final, fue otra de las razones que hundieron a esa franquicia.

Para nadie es un secreto que buena parte del día en plena campaña, Zambrano despechaba en restaurantes y bares, además de abandonar a sus candidatos que disputaron diversos cargos de representación popular como, principalmente, gubernaturas, cargos al Senado y a la colegisladora, entre otros.

Como él ya se sentía senador al ocupar el primer lugar en las listas de los plurinominales, pues dejó que sus aliados políticos hicieran el trabajo duro, la talacha en la campaña de su candidata presidencial Xóchitl Gálvez. Si Marko Cortés brilló por su ausencia en el periplo de la búsqueda de votos a favor de la hidalguense, el accionar de ‘Chucho’ mayor fue peor, en virtud de que se tiró a la hamaca y los pocos recursos que tenía el partido para las campañas políticas se destinaron para otros fines.

De hecho, las auditorías de cierre por la liquidación del PRD como partido político, darán cuenta de estos desvíos de recursos o de la facturación de supuestas compras de servicios e insumos para las campañas, pero que en realidad fueron usados para otros propósitos.

Jesús Zambrano acarrea el desprestigio por ser el principal responsable del fracaso del PRD y su responsabilidad histórica se dimensionará con el paso del tiempo.

Las diversas corrientes de la izquierda comunista como el PCM, PSUM, PMT, PMS, entre otras tantas agrupaciones con formación marxista, dieron forma a la creación del PRD y de inmediato fue ganando simpatías entre el electorado mexicano, a tal nivel de llegar a gobernar en 21 entidades federativas del país, entre la que destacó de forma preeminente, la Ciudad de México, desde 1997 con el mismo Cuauhtémoc Cárdenas.

Así como el PRD le quitó grandes tajadas de votos al PRI y al PAN, Morena hizo lo mismo con ellos y en un acto de autofagia, lo acaba de aniquilar.

El último de los ‘Chuchos’ desdibujó al PRD, vació el contenido ideológico y programático, abandonó causas, se peleó con los cuadros más relevantes que quedaban y, la verdad, se fue tras la ‘lana’ y quedó como borrego trasquilado.

No supo explicar a sus seguidores las razones para apoyar en dos ocasiones a los candidatos del PAN, de hecho desde el momento que ese partido apoyó la candidatura presidencial del panista Ricardo Anaya, firmó su sentencia de muerte.

Ahora vemos que en el espectro político ideológico ha quedado un espacio sin representación, ya que el PAN y el PRI están cargados hacia la derecha, Morena no representa a toda la izquierda, y MC, PVEM y PT carecen de identificación ideológica propia y desempeñan el papel de patiños del partido en el poder.

Ahora que desaparecen, qué pasará con su 2 por ciento de votos, porque de inmediato han quedado huérfanos y sus poquísimas posiciones que alcanzaron en los congresos locales y federal, seguramente serán cooptadas por los otros partidos políticos.

El escenario está puesto para el surgimiento de nuevas franquicias políticas con visos de ponerse la camiseta de socialdemócrata que ha dejado vacía el PRD.

COLUMNAS ANTERIORES

Fracaso de la política deportiva
Una sobrerrepresentación ficticia y fraudulenta

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.