La bola de nieve de derrotas electorales del PRI viene descendiendo de la montaña a toda velocidad y a su paso arrasa con todo, y se dirige al Estado de México y Coahuila, los dos últimos bastiones de ese partido.
En ambas entidades no ha habido alternancia política, ‘siempre’ ha gobernado el tricolor, este dato, ya de suyo, es una razón de suficiente peso para tentar a los votantes en el sentido de buscar nuevas opciones, tal vez otra visión para gobernar con una mejor expectativa; en cambio, los más conservadores dirán que están bien y por ello no hay necesidad de cambiar.
Esa bola de nieve ha devorado a los gobernadores en funciones, a tal grado de que han traicionado a la causa en aras de inmunidad y algún hueso.
¿Cuál PRI ganará en Edomex: el PRI de Alito, el PRI de AMLO o el de Alfredo del Mazo?
Como ya se ha dicho hasta el cansancio, el PRI ha transmigrado a Morena. Es tal la metamorfosis que sus principales liderazgos de gobernadores, senadores y diputados, incluso el propio presidente, han militado en el Revolucionario Institucional, amén de que miles de militantes han cambiado la playera tricolor por la ocre.
En este entorno, se preparan las fuerzas políticas para ganar la elección más importante después de la presidencial, la del Estado de México, por contar con el mayor padrón electoral del país, razón suficiente para asegurar que lo que ocurra en las urnas en esa entidad, se replicará al siguiente año, en la elección presidencial.
Entonces, si ya observamos que en las elecciones intermedias de 2021 y ahora las que acaban de pasar para renovar seis gubernaturas, el gobierno utilizó todas las ‘herramientas’ a su alcance para ganar “haiga sido como haiga sido”, ¿que se podría esperar para e 2023?
En el manual de instrucciones sobre cómo ganar una elección en tiempos de la 4T, está la vasta utilización de recursos públicos y de los programas de política social; la intervención del crimen organizado; la intromisión en los procesos electorales de funcionarios públicos, principalmente del presidente de la República; la guerra sucia y la fuerza del Estado para perseguir, desprestigiar e incluso judicializar los casos que ‘surjan’ en contra de los adversarios políticos; y la cooptación del gobernador en funciones, para operar la elección en favor de Morena y sus rémoras.
En este contexto, se moverá Alfredo del Mazo, gobernador de Edomex, para prestar oídos sordos, si fuera el caso, a los cantos de las sirenas, o de plano, en una postura de supervivencia política, plegarse a los designios del principal huésped de Palacio Nacional.
Decíamos en otra colaboración que la estirpe que acompaña al gobernador mexiquense es de tal prosapia, abuelo y padre gobernador, que será muy difícil que traicione a las generaciones que lo antecedieron.
Por otro lado, para nadie es un secreto la excelente relación institucional que prevalece entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y Del Mazo, que se ha construido principalmente con base en el respeto pleno a la investidura presidencial.
Dicho lo anterior, como dicen los políticos, se abre el juego de la elección en la entidad más poblada del país y con ello inician las hostilidades en todos los niveles, tanto a nivel federal como local, y en todos los partidos políticos.
En el PRI no se viven los mejores momentos, incluso con la pérdida del registro en tres estados y el desprestigio que a diario acumula Alejandro Moreno, líder nacional de ese partido, hará muy difícil ganar cualquier elección.
En contraparte, el priismo en el Estado de México es fuerte, al igual que la marea azul representada por el PAN, por ello, diremos que la moneda está en el aire mientras que el gobernador juegue para su causa y ello implica que, desde ahora, observe con lupa a sus tres prospectos: Ana Lilia Herrera, diputada federal; Alejandra del Moral, secretaria de Desarrollo Social, y Ernesto Nemer, secretario de Gobierno, quienes por cierto, estos dos últimos han abandonado sus funciones que tienen asignadas al frente de sus carteras, en detrimento de las tareas de su jefe.
Las debilidades del PRI nacional pueden convertirse en fortalezas en Edomex, si Alfredo del Mazo actúa con altura de miras y lealtad a la causa que exige seleccionar al candidato más apto; y no por quien le llena sus afectos o de plano por ese colaborador que lo tiene cercado por aquellos que, desde ahora, juegan con dos cachuchas.