Estamos perdidos si consideramos que la guerra en Ucrania está tan lejos en distancia que no nos afectará, empero, sin importar cuál sea el estrato social al que pertenezcamos, definitivamente habrá una repercusión particularmente económica en nosotros y nuestro inmediato entorno.
De entrada, para los mexicanos la inflación seguirá al alza por el encarecimiento de los combustibles, de los granos y de ciertos productos que importamos; además de que los productos que exportamos, algunos de ellos, van a la baja en cuanto sus volúmenes y otros de plano se cancelarán, impactando con ella el empleo.
El gobierno va a tener que subsidiar la gasolina por lo menos por lo que resta del sexenio, lo cual favorece a la gente para que no siga repercutiendo en precios inflacionarios, pero tiene un impacto muy desfavorable en las finanzas públicas. También hay que recordar que los subsidios a la gasolina son regresivos, ya que benefician más a los ricos que a los pobres.
Dicen los expertos en geopolítica que el conflicto bélico en Ucrania apenas está desarrollándose hacia una guerra bélica de mediano plazo y económica de largo plazo, sobre todo para los países en conflicto.
Si Ucrania padece lo peor con la destrucción y muerte de sus habitantes, a Rusia no le irá mejor, por el desastre económico (debido a las sanciones económicas) que prevalecen sobre ese país y cuyos graves efectos afectarán a sus habitantes
La guerra en Ucrania no solo irrumpió para quebrar los equilibrios geopolíticos del mundo, sino para establecer un nuevo orden mundial basado en el poder económico.
Tal vez Rusia tenga más armas nucleares que Estados Unidos y un Ejército mejor pertrechado, aunque en una guerra nuclear no habrá vencedores ni vencidos; sin embargo, no tienen el poder para manejar y controlar los hilos del mercado y el capital.
En este contexto, El eje Ruso-Chino es una realidad y éste tiene como contraparte y con un poder similar, al bloque occidental encabezado por Estados Unidos y la Unión Europea, en ese sentido, se podría pensar que la postura que tiene el presidente de México en torno al conflicto es ambivalente y hasta timorata al no sumarse a las sanciones económicas contra Rusia.
Algunas voces aconsejan una postura neutral, mientras que otros recomiendan apoyar totalmente lo que hace nuestro vecino del norte.
En este juego de vencidas, el presidente López Obrador está jugando con fuego ya que México es considerado como un aliado natural que depende totalmente de la economía de Estados Unidos, y en ese sentido sería un despropósito no caminar junto con nuestros aliados.
Si nos ubicamos del lado incorrecto de la historia, también la población mexicana padecerá los efectos de esta decisión.
El diputado federal, Ildefonso Guajardo Villarreal, integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores, afirmó que el bloqueo comercial a Rusia, promovido por la Unión Europea y Estados Unidos, por la invasión a Ucrania, “es la línea correcta”.
“Las guerras en el siglo 21 van más allá de las confrontaciones físicas en las fronteras territoriales; las guerras en un mundo globalizado tienen que venir con la presión del aislamiento económico, y hay muy pocos países que pueden resistirlo”, dijo el secretario de Economía en el sexenio pasado.
“Es muy inteligente por parte de la Unión Europea y Estados Unidos hacer este tipo de acciones que aislarán a la economía rusa, y que serán una presión muy fuerte para el gobierno de Vladimir Putin repercutiendo muchísimo en la población y en su bienestar de Rusia. Creo que es la línea correcta”, abundó.
El también secretario de la Comisión de Economía, Comercio y Competitividad expresó su expectativa de que el gobierno de México pueda sumarse a las sanciones económicas.
“Espero que en esta administración le haga caso a la secretaría (de Economía) Tatiana Clouthier y se establezcan una serie de acciones para poder interrumpir nuestro comercio con Rusia, porque es necesario sumarnos en el lado correcto de la historia condenando la invasión a Ucrania”, manifestó.