Desde San Lázaro

El monopolio de la vacuna covid

El gobierno federal no ha permitido que el sector privado aplique la vacuna y, este monopolio, sigue matando a miles de mexicanos que no cuentan con el esquema completo, comenta Alejo Sánchez Cano.

Solo el gobierno de AMLO puede vacunar contra Covid-19, lo que deja sin acceso a ella a millones de mexicanos que requieren una segunda dosis y el refuerzo respectivo, por lo que solo aquellos que tienen los recursos económicos para hacerlo van a Estados Unidos, principalmente, los otros, están con la espada de Damocles, rezando para que cuando se infecten no sea grave o mortal.

El sector salud, tiene más de 30 millones de vacunas almacenadas, pero por razones de logística, siendo bien pensados, no han podido extender la inoculación más rápido de lo que ha sido hasta el momento.

En lugar de abrir la aplicación del antígeno para que el sector privado lo haga, restringen el uso a la voluntad de un solo hombre, la del presidente, porque, ni siquiera se deja esa decisión a los “científicos”, sector en que de ninguna manera caben Jorge Alcocer y Hugo López Gattel, ya que los criterios que imponen, derivan de la voluntad política del principal huésped de Palacio Nacional.

Ese monopolio sigue matando a mexicanos que no han completado el cuadro completo de vacunación de Covid-19 y que se encuentran en estado de indefensión, toda vez que tienen que correr riesgos altísimos al salir, por ejemplo, a ganarse el sustento a lugares en donde hay grandes concentraciones humanas.

Mientras que en otros países del mundo, la vacuna se aplica hasta en tiendas de autoservicio, aquí, solo el gobierno federal puede hacerlo a pesar de que existe una probada incompetencia de “logística” en acelerar la inoculación.

Vacunas hay en los almacenes del Insabi y de la secretaría de Salud, pero se carece de la voluntad política para acelerar el proceso de vacunación.

Ante la exigencia de diversos sectores de la población, entre ellos, los maestros, personal de salud del sector privado, adolescentes, niños, y mayores de edad, la postura del gobierno es la cerrazón y la obstinación por acaparar el monopolio de la vacuna.

Si el objetivo es inmunizar a la brevedad a la mayoría de la población para reducir los riesgos de contagio y mortandad, el gobierno está rebasado, si la prioridad es que aquellos bendecidos con el antígeno, le agradezcan al presidente la vacuna, pues van por buen camino, no importa que a la fecha ya vayan más de 600 mil muertos por el virus de origen chino.

Los argumentos esgrimidos por Hugo López ante la lentitud en la vacunación son pueriles y risibles, sobre todo, cuando se sale de una reunión en la cámara de diputados, porque se sintió ofendido ante la severidad de los cuestionamientos de algunos integrantes de la Jucopo como del coordinador del PRD, Luis Espinosa Cházaro, quien lamentó que la reunión fuera suspendida por el bloque mayoritario conformado por Morena, PT y PVEM.

Los yerros se acumulan hasta conformar un grueso expediente sobre la responsabilidad criminal que han tenido ante tanta muerte por parte de las autoridades respectivas y algún día, sus faltas los pondrán bajo el peso de la ley.

Desde el inicio de la pandemia, han ocurrido graves errores en el manejo de la crisis por parte del presidente, de López Gatell y Jorge Alcocer, quienes optaron por ignorar el riesgo. Ése es el origen de cualquier catástrofe social como dice Salomón Chertorivsky.

Revisemos algunas declaraciones de Gatell, Alcocer y AMLO: No tenemos certeza de que el COVID-19 sea grave; actuemos como si no lo fuera. La inmunidad de rebaño avanza sola: no hay necesidad de pruebas. No hay evidencia de que el cubrebocas nos proteja; no lo recomendemos. No estamos seguros de que los aerosoles sean el principal vehículo de contagio; no lo comuniquemos. No hay evidencia de que ómicron sea más peligrosa; dejemos que todo transcurra como hasta ahora.

Dice el diputado federal por Movimiento Ciudadano. “Éste es el resorte que ha determinado la gestión de la pandemia en México: dejar pasar y que el virus culmine su obra a costa de inmensos dolor y sufrimiento”.

El manejo de la pandemia y la monopolización de las vacunas ha provocado; muertes de personal médico, menor número de pruebas, contagios indeterminados, decesos por cada cien mil habitantes, manipulación deliberada de datos en el semáforo epidemiológico de la CDMX. Estamos ante un cúmulo de errores que difícilmente se explican por fallas en el cálculo sino por un resorte indolente, imprudente, que tiende a conectar, una vez y otra también, con la voluntad presidencial.




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