Desde San Lázaro

AMLO, dueño del Presupuesto

La oposición necesitará de la movilización social y una estrategia política para sensibilizar a la gente si es que quieren unas monedas para su causa.

Los recursos públicos que se tiran en las obras faraónicas del presidente, impide que se destinen para comprar medicamentos, vacunas, construir escuelas y hospitales; participaciones federales a estados y municipios; profesionalizar a las policías del país; mantener los fondos metropolitanos; restablecer el fondo emergente para desastres naturales; seguro de desempleo; estancias infantiles y promoción turística del país.

Estos son solo algunos rubros que pudieran apoyarse si se reduce el presupuesto a la mitad de la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos, Bocas, el Tren Maya y el corredor interoceánico.

También se tienen que reducir las partidas presupuestales de los programas de política social con tintes electorales, como Sembrando Vida que requiere un ajuste de 14 mil 446.8 millones de pesos para liberar recursos que apoyen directamente a la población con trabajo formal, seguridad social y seguridad pública.

Sin embargo, el presidente López Obrador seguirá obstinado en sus proyectos que apuntalen, a decir de él, el proyecto de transformación de la 4T y no en darle gusto a la oposición aunque ello signifique castigar a la mayoría de los mexicanos.

La presión que está metiendo el bloque opositor conformado por el PAN, PRI, PRD y MC en diversas canchas que van desde el Poder Legislativo hasta la movilización de los presidentes municipales emanados de esas fuerzas políticas, no han logrado nada. Ni siquiera la amenaza de que votarán en contra de la contrarreforma eléctrica ha logrado que el gobierno ceda ante sus planteamientos integrados en el Presupuesto alterno que presentaron.

No hay poder humano que convenza al presidente de dar un paso atrás, aunque sea un ápice en las demandas de la oposición.

Ha preferido, en cambio, recortar el presupuesto del INE en cuatro mil millones de pesos y a la Judicatura Federal en tres mil millones de pesos para canalizar esos recursos públicos no para satisfacer los reclamos de la oposición, sino para que continúen las cuatro obras insignia, que por cierto han rebasado en más del doble el presupuesto originalmente asignado.

Qué necesitaría hacer la oposición para que le caigan unas cuantas monedas a su causa; sin duda y así lo hizo el presidente cuando era un candidato, la movilización social, al tiempo de establecer una estrategia política y de comunicación para sensibilizar a la gente

Si bien es cierto que la batalla en los medios y en redes sociales la va ganado la oposición, lo cierto es que no ha sido suficiente para doblegar al partido en el poder y al mismo gobierno, ya que confían en que los índices de popularidad que aún tiene el presidente les alcance para resistir el vendaval.

Desde luego, están contando con la revocación de mandato para que AMLO recobre las posiciones perdidas en un ejercicio que es perverso y contradictorio por naturaleza, ya que promueven entre la población a participar en este bodrio antidemocrático; primero para recabar firmas que pidan la remoción del presidente y luego acudir a votar para que se quede.

Mientras que AMLO siga pensando que es dueño del dinero público y que lo puede destinar a satisfacer sus caprichos y la ciudadanía no se pronuncie para que ello no ocurra, la oposición podrá decir misa, pero no será suficiente.

La clave está en las urnas, tal como sucedió en junio de 2021, en donde Morena y aliados perdieron la mayoría calificada en el Cámara baja, pero esto no fue suficiente para impedir que el presidente siga haciendo de las suyas.

El máximo temor que tiene AMLO rumbo a 2024 es que pierda el poder con la elección presidencial con la derrota de Claudia Sheinbaum, por ello no escatimará recursos públicos para apuntalar su proyecto político.

Si el bloque opositor no aplican la inteligencia, creatividad, movilización y el trabajo de campo entre la población, no podrá revertir la tendencia que apunta a que nuevamente gane Morena dentro de tres años.

Y del Presupuesto 2022, es mejor que la oposición se olvide de recibir migajas.

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