Desde San Lázaro

Marcelo es leal; Ricardo, eficiente; Sheinbaum, ninguna de las dos

Si la elección del candidato de Morena para abanderarlos en la contienda por la presidencia fuera totalmente imparcial, el resultado sería diferente al que arrojaría una encuesta del partido.

Seguimos con el tema de las corcholatas que cierran botellas que contienen líquidos poco gaseosos e insípidos, pero más aún, ningún recipiente tiene todos los ingredientes que necesita el degustador mayor.

Si la elección del candidato de Morena para abanderarlos en la contienda por la presidencia fuera totalmente imparcial, el resultado sería diferente al que arrojaría la encuesta que aplicara ese partido y que a todas luces estaría cuchareada conforme a los designios del líder moral de los guindas.

La experiencia laboral de Marcelo Ebrard y de Ricardo Monreal los avala para cumplir con creces con esa responsabilidad. Ambos tienen los blasones suficientes para hacer un digno papel al frente del Ejecutivo federal.

No alcanzaría el espacio de esta columna para mencionar los cargos que han tenido ambos personajes, sin embargo, la diferencia entre ambos es que no gozan de la misma confianza del presidente López Obrador. Mientras que de uno tiene pruebas suficientes de su lealtad, al otro, merced a las intrigas palaciegas que lo han ajusticiado con motivo del fracaso obtenido el pasado 6 de junio por parte de Morena en la capital del país, en donde la joya de la corona, la alcaldía de Cuauhtémoc, se perdió, sin considerar que la candidatura de Dolores Padierna era una apuesta que llevaría a su partido al fracaso, le han aplicado la sana distancia.

En cambio, siempre que se ha cruzado AMLO en el camino político de Marcelo, éste le ha cedido el paso, tal como ocurrió cuando ambos competían para la jefatura de Gobierno del DF, en 2000 y en donde el carnal declinó a favor de AMLO, y luego cuando Ebrard ganó la jefatura de Gobierno de la CDMX, apoyó con todo a López Obrador, incluso en su locura de cerrar Paseo de la Reforma por semanas, luego de que perdiera la elección presidencial a manos de Felipe Calderón.

Así llegaron a 2011, año en donde se definió al candidato de la izquierda mexicana a la presidencia de México, mediante una encuesta. López Obrador o Ebrard, uno iba a ser el candidato del PRD para competir contra Enrique Peña Nieto, el ganador fue nuevamente el tabasqueño, no obstante que Marcelo tenía la delantera en las preferencias de sus correligionarios.

Marcelo está probado en eso de la lealtad, con hechos y acciones que avalan ese atributo y su experiencia en el servicio público lo colocan de forma natural en la antesala de la presidencia.

En contraste, Ricardo Monreal, el más redituable operador político que tiene en estos momentos el presidente, ha padecido el desprecio y la intriga palaciega como nadie, incluso más de la que sufre el canciller, ante la grilla barata de los radicales que conforman el equipo de AMLO.

El líder los senadores de Morena no solo ha tenido que tender puentes con la oposición, sino resistir estoicamente las grillas de un sector de Morena y del propio gobierno de la 4T, quienes no le perdonan que el presidente le haya confiado la agenda legislativa de su proyecto, ni mucho menos que su voz se escuche más que otras en Palacio Nacional.

La forma en como le endosaron a Ricardo Monreal la factura de la derrota de Claudia Sheinbaum en la capital del país, responde a toda una maquinación que se gestó justo entre los principales colaboradores del presidente y por qué no decirlo, también en su círculo familiar.

Por eso decimos que Claudia no ha sido leal con el presidente ya que lo engañó mediante reportes fuera de la realidad que señalaban como ganadores a los candidatos de Morena en las alcaldías de la CDMX y en las cámaras de Diputados, federal y local.

Incluso en la víspera de la elección, el ‘jefe’ volvió a recibir la información por parte de la jefa de Gobierno de que tan solo se iba a perder una alcaldía, la de Benito Juárez, y párele de contar.

Al presidente lo engañaron, los resultados de los comicios fueron la prueba del timo que le hicieron varios de sus operadores políticos, entre ellos la señora Sheinbaum.

Ahora se le ha retirado la confianza, por ello le mandaron como segundo a Martí Batres, quien tiene línea directa y goza de las confianzas de AMLO.

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