Desde San Lázaro

La 4T se pasa por el arco del triunfo a la JFCA

Uno de los principales aliados de la 4T, Napoleón Gómez Urrutia, recibió una orden de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) para devolver 55 millones de dólares que “desapareció” en 2005.

Uno de los principales aliados de la 4T, Napoleón Gómez Urrutia, recibió una orden de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) para devolver 55 millones de dólares que “desapareció” en 2005 y que nunca llegaron a los bolsillos de los trabajadores mineros. En realidad, el que debe pagar es el Sindicato Nacional de Trabajadores de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, y en caso de no hacerlo, como se prevé ocurra, quien deberá liquidar el adeudo con los trabajadores mineros por concepto de la venta de Mexicana de Cananea, hace 15 años, es el actual senador morenista.


Gómez Urrutia se niega a pagar. Su equipo jurídico ha expresado que ni el Sindicato Minero ni su líder Gómez Urrutia tienen intención de cumplir con el laudo emitido por la JFCA. La estrategia jurídica del senador y el Sindicato Minero está basada en interponer un nuevo recurso de amparo para que “se analice el verdadero fondo” y se determine si los trabajadores tienen o no derecho al dinero.


Lo cierto es que, de acuerdo con fuentes jurídicas, el proceso que condena a Napoleón y al Sindicato Minero a devolver los 55 millones de dólares ya fue resuelto en su totalidad, y la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje sólo acató la resolución del Tribunal Colegiado.


Inicialmente, el equipo jurídico de Napoleón Gómez Urrutia buscó involucrar a las empresas mineras Grupo México y sus subsidiarias, así como a Scotiabank Inverlat-Grupo Financiero Scotiabank Inverlat, por supuestamente no haber transferido los 55 millones de dólares que debieron haber recibido los trabajadores por la venta de Mexicana de Cananea. Sin embargo, el laudo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje exime del pago a las empresas mineras y a las instituciones financieras, que acreditaron debidamente que cumplieron con la entrega del dinero al Sindicato Minero a través del Fideicomiso 10964526. A pesar de haber recibido los 55 millones de dólares, el Sindicato Minero, encabezado por Gómez Urrutia, nunca entregó la participación correspondiente a los trabajadores, como correspondía.


En ese tiempo, a Napoleón Gómez Urrutia le cayó como anillo al dedo la tragedia de Pasta de Conchos. Cuando estaba a punto de perder la dirigencia del Sindicato, ocurrió la explosión en la mina Pasta de Conchos, en la que quedaron atrapados 65 trabajadores. Al día siguiente de la tragedia, Gómez Urrutia acudió al lugar de los hechos y denunció a Grupo México, junto con el gobierno de Vicente Fox, de orquestar una persecución política en su contra, de removerlo de la dirigencia sindical y de cometer “homicidio industrial” por el incidente ocurrido en la mina que la empresa operaba. Esa fue la última ocasión en que se le vio en México, pues huyó del país hacia Canadá, donde se refugió hasta 2018, cuando Morena y Andrés Manuel López Obrador lo invitaron a ser senador de la República.


El hoy presidente ha defendido públicamente a Napoleón Gómez Urrutia, lo que ha servido para que el senador se envalentone. “Napoleón G. Urrutia ha sido perseguido y estigmatizado por propaganda oficial y oficiosa”, tuiteó López Obrador en febrero de 2018 para justificar la invitación a la senaduría.


Ni el Sindicato Minero ni Napoleón tienen intenciones de devolver el dinero. Lo que diga la autoridad no importa, pues lo que verdaderamente vale es la voluntad de la 4T. Una vez más, como también ocurre con el caso de la agencia Notimex, a la JFCA la 4T se la pasa por el arco del triunfo.

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