Desde San Lázaro

Si se pierde en las urnas están los tribunales, y si no, la intimidación y la amenaza

Ni la aplicación de las vacunas ni todos los apoyos económicos están sirviendo para garantizar el triunfo de Morena y sus aliados políticos.

Lo que se pierda en las urnas, se rescatará en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y si tampoco prospera la gestión judicial, queda la intimidación y la amenaza contra las autoridades electorales.

Esta es la regla de oro del partido en el poder y sus candidatos, aunque varios de éstos no estén reconocidos por la autoridad electoral y además de estar acusados de violadores y transgresores de la ley.

Pero vayamos por partes. Las alertas en Palacio Nacional ya no están en rojo, sino a punto de explotar por la caída estrepitosa en las preferencias electorales de los candidatos de Morena para la Cámara de Diputados, así como para las 15 gubernaturas que estarán en juego el próximo 6 de junio

Por ello, desde ahora han mandado a dos golpeadores para amedrentar a los consejeros del INE para que reviertan su decisión de cancelar el registro de Felix Salgado Macedonio y Raúl Morón como candidatos del partido en poder para buscar ser gobernadores de Guerrero y Michoacán, respectivamente

Las amenazas e intimidaciones vertidas contra Lorenzo Córdova y los otros seis magistrados del INE ya subieron de tono, porque ahora pasaron del discurso incendiario a las amenazas a la autoridad para intimidarla u obligarla a tomar alguna determinación, delito perfectamente tipificado en el artículo 131 del Código Penal Federal.

En el fondo de este desencuentro está la intención de restar credibilidad y confianza al INE para que, en el momento del anuncio de los resultados de las elecciones intermedias, anularlos o revertirlos a su favor con la complacencia del tribunal electoral y, por qué no decirlo, a través de la intimidación y la violencia.

Habrase visto semejante cosa, que el propio gobierno federal aliente la rijosidad y el encono social para mantenerse en el poder.

Tanto Macedonio como Morón han cometido otro delito grave y solo es cuestión de que la autoridad correspondiente, mediante la denuncia de los afectados, proceda legalmente.

Lo que es un hecho es que los candidatos de Morena serán castigados en las urnas por una ciudadanía que está harta de esta ‘nueva clase gobernantes autodenominados de cuarta’.

No le salen las cosas al presidente y esto lo tiene obnubilado, por decir lo menos. Ni la aplicación de las vacunas -que por cierto van a paso de tortuga y con antígenos que presentan complicaciones como las de origen chino o las de AztraZeneca- ni todos los apoyos económicos que está bajando para apuntalar el proyecto, están sirviendo para garantizar el triunfo de Morena y sus aliados políticos.

Por ello la desesperación y la ira del presidente en las mañaneras no se pueden ocultar.

Será el sereno, pero entre las enfermedades que tiene el tabasqueño y la carga de estrés derivada de que nada le sale bien, las decisiones que está tomando son de consecuencias negativas para el proyecto político que encabeza

La imposición de la Ley de Hidrocarburos en el Congreso es solo una muestra de la sinrazón que permea todo lo que hace el Ejecutivo.

Seguramente se aprobará la expropiación petrolera de AMLO, en contra del pueblo porque subirá de precio las gasolinas y habrá niveles de contaminación inéditos. Empero, por fortuna, los jueces la declararán improcedente.

El caso es que a poco menos de dos meses de las elecciones da pavor lo que viene, porque a diario el gobierno tratará de aniquilar a sus adversarios políticos sin importar que la guerra sucia se lleve entre las patas al pueblo.

El totalitarismo y la dictadura que avanza en México tienen ocupadas a las agencias de inteligencia de Estados Unidos y no dude, estimado lector que, que a partir del conflicto poselectoral decidan endurecer su política exterior contra AMLO.

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