Hay derrotas que duelen y hay derrotas épicas que se recuerdan con orgullo.
En nuestra historia mundialista tenemos por lo menos dos: caer ante Alemania en penales, en Monterrey en 1986, y caer ante Inglaterra en el Azteca el domingo, en un juego intenso y de lucha hasta el final.
Esas son como nuestras batallas de Termópilas; en esta ocasión, con Quiñones como Leónidas y sus 300.
El domingo, Inglaterra mandó a México a la lona con dos goles soberbios de Bellingham, pero Quiñones con su gol levantó al equipo casi como cuando Andy Ruiz se levantó de la lona después de haber sido derribado por Anthony Joshua, y finalmente vencer al inglés por nocaut.
Así pensé que sería el desenlace, haciendo un Andy Ruiz en el Azteca contra Inglaterra, que se veía incapaz de continuar en tiempos extras.
Al final se intentó meter un gol por aire a un equipo con tradición aérea y parapetado atrás. No se logró y ahí quedó nuestro sueño.
La selección de este 2026 deja un récord perfecto de 9 puntos ganados (sin gol en contra) en fase de grupos, y logra el lugar 9 del certamen.
La selección de 1986 seguirá ocupando nuestra mejor posición histórica como país, con el sexto lugar en ese Mundial.
Ahora, a ilusionarse con la generación de Mora, Chávez y compañía para 2030.