La visita que Isabel Díaz Ayuso hizo nuestro país a principios de mayo generó controversias, tanto en México como en España.
Entre otros temas, la presidenta de la Comunidad de Madrid puso sobre la agenda de discusión a Hernán Cortés, nombre que suele acompañarse por el término “conquistador”.
La polémica incluyó algunas reacciones incluso de la presidenta Sheinbaum; pero lo que faltó fueron mediciones de opinión para saber cuál es el sentir actualmente hacia la figura de Hernán Cortés.
Por ello, y aunque podría parecer a destiempo, consideré interesante incluir una pregunta de opinión sobre este personaje histórico en la primera parte de la encuesta nacional de mayo de El Financiero.
La medición se hizo unos días después de la visita de Díaz Ayuso, por lo que bien podría reflejar algunas reacciones entre la opinión pública nacional y, sobre todo, mostrar qué imagen tiene Cortés entre la ciudadanía actualmente.
De acuerdo con los resultados, 33 por ciento de las personas expresó una opinión favorable hacia Cortés, 43 por ciento manifestó una opinión desfavorable y 8 por ciento no tomó postura, mientras que 16 por ciento no conoce al personaje, sumando estas dos opciones 24 por ciento sin opinión.
A decir de estos datos, la imagen de Cortés divide opiniones. Mi expectativa previa a la encuesta era que Cortés tuviera opiniones predominantemente negativas, dada la narrativa que suele hacerse en torno a la Conquista, sobre todo en estos tiempos de la ‘4T’.
Pero contar con 33 por ciento de opinión positiva no parece tan mal resultado para el peso histórico del llamado “conquistador”.
Si bien no se acerca a las mayorías favorables que captan personajes como Cuauhtémoc o Moctezuma, que obtuvieron 62 y 58 por ciento de opiniones positivas en el sondeo, respectivamente, la imagen de Cortés no enfrenta un consenso en contra. Si acaso divide.
No puedo hablar de polarización en este caso con una pregunta sin posturas extremas, pero también es una posibilidad.
Los niveles de aceptación a Cortés son similares a los que evoca la imagen de La Malinche, personaje que también ha estado sujeto a una narrativa histórica negativa, además de derivarse en el concepto de malinchismo, que suele usarse para estigmatizar a quienes prefieren lo extranjero sobre lo nacional.
De acuerdo con la encuesta, La Malinche obtiene 38 por ciento de opinión positiva y 32 por ciento negativa.

La pregunta que quizás se está haciendo usted es si estas opiniones hacia los personajes históricos tienen o no alguna relación con las actitudes y preferencias político-ideológicas de las y los mexicanos. Es decir, si sirven como base para movilizar sentimientos políticos.
La respuesta breve es sí... y no. Me explico.
La encuesta indica que la figura de Hernán Cortés sí cuenta con un mayor apoyo popular entre las personas de derecha que entre las de izquierda. Lo esperable.
De igual manera, La Malinche también tiene más popularidad entre la derecha.
Pero lo raro es que Moctezuma y Cuauhtémoc también, por lo que la derecha parece más propensa a admirar a los personajes históricos que la izquierda.
Según el sondeo, los partidarios de Morena son los que más apoyo expresan a los tlatoanis mexicas, pero su aceptación a Cortés está al mismo nivel entre panistas y priistas.
En otras palabras, Cortés no parece ser un factor de diferenciación política tan clara como uno esperaría.
Lo que sí muestra el estudio es una diferenciación generacional importante, y eso hay que tenerlo claro y analizarlo: las generaciones más jóvenes expresan un apoyo más amplio hacia personajes como Cortés y la Malinche que las generaciones que les preceden.
Entre la generación Z, Hernán Cortés tiene un saldo de opinión positivo; entre millennials el saldo es paritario, y entre las generaciones X y Baby Boomer, el saldo de opinión es negativo.
Por lo visto, al hablar de eventos históricos como “la Conquista” y su posible peso político hoy, lo que hay que tener más en cuenta no es la diferenciación ideológica como las diferencias generacionales.
Al parecer, cuando Ayuso vino a hablar de Cortés, no le habló tanto a la derecha opositora, sino a las y los jóvenes mexicanos.