“De la ciudadanía democrática se espera que esté bien informada sobre los asuntos políticos”, escribieron Paul Lazarsfeld y sus coautores en el libro Voting, de 1954.
Desde su obra anterior, The People’s Choice, publicada en 1948, Lazarsfeld y su equipo en la Universidad de Columbia se interesaron por el consumo de información mediática entre el electorado y sus posibles efectos persuasivos. Una de sus conclusiones era que, ante la expectativa de ciudadanos informados, los votantes “se quedan cortos”.
Otros estudios posteriores, aunque también clásicos, señalaron que al electorado lo caracterizaba un “mar de ignorancia”, como le denominó Anthony Downs, en 1957, o que la distribución de información era asimétrica, como lo puso más elegantemente Philip Converse, en 1964.
Todo esto viene a colación porque la encuesta que publicó El Financiero el lunes pasado arrojó que 55 por ciento de las personas se enteró de la solicitud de Estados Unidos a México de extraditar al gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya.
¿El 55 por ciento es mucho o es poco?, me preguntaron algunos lectores.
Todo depende, porque no todos los niveles de información o desinformación entre la opinión pública reflejan exclusivamente la motivación o demanda de las y los ciudadanos; también hay noticias de mayor o menor intensidad y longevidad. Algunas tienen poca cobertura y poca vida, y ante eso no debería esperarse que la totalidad de la gente se entere. No obstante, esta pareciera ser una noticia de alto impacto. Veamos qué nos dicen otras preguntas similares realizadas en el pasado reciente.
Las preguntas del tipo “¿se enteró usted de...?” que se han hecho en las encuestas de El Financiero desde 2018 nos dan una buena idea de las diferencias en los porcentajes de gente que se entera de eventos mediáticos en el país. Por razones de espacio, me centraré solo en algunas de ellas.
Los eventos de los que más se enteró la gente desde 2018 han sido el caso de la niña Fátima Cecilia, con 98 por ciento, en febrero de 2020, una noticia que indignó a la gran mayoría de la opinión pública. Le sigue la aprehensión de Ovidio Guzmán, con 91 por ciento, en octubre de 2019, y la noticia de la muerte de la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, en diciembre de 2018, con 90 por ciento.
Esos eventos representan los niveles más altos de personas enteradas en las encuestas de EF, por lo menos desde 2018.
Otros eventos noticiosos notables han sido el anuncio de AMLO de rifar el avión presidencial (con 86%), la noticia sobre Teuchitlán (85%), el primer contagio de AMLO de Covid-19 (85%) y el asesinato de Carlos Manzo (84%).
En la parte baja de la tabla hay noticias como la boda de César Yáñez poco antes de la toma de posesión de AMLO, en 2018, con 31 por ciento, así como la renuncia de Arturo Zaldívar a la SCJN, en 2023, con 42 por ciento.
Enterarse o no de eventos puede reflejar niveles de interés, de escolaridad, diferencias generacionales, sesgos temáticos o de motivación, orientaciones partidistas, entre otros rasgos de las personas; pero también refleja la intensidad de las noticias, así como su duración en la agenda mediática.
Llama la atención, por ejemplo, que de eventos como el sorteo del Mundial solamente se haya enterado 48 por ciento; o que del viaje de Artemis 2 alrededor de la luna se haya enterado 61 por ciento.
De la solicitud de extradición se enteró poco más de la mitad, pero parece haber cimbrado a toda la política nacional.