Directora de Análisis y Estrategia en Intercam Casa de Bolsa

La recuperación económica de México

Si nuestro motor de crecimiento viene de la mano de Estados Unidos, no podemos descartar que la recuperación de la economía mexicana podría desacelerarse, e inclusive, caer en recesión.

El dato revisado del Producto Interno Bruto (PIB) del primer trimestre del año señala una actividad económica que avanzó de manera importante, lo que no resultó sorpresivo considerando la debilidad registrada en la segunda mitad del 2021. El PIB final fue 1.0 por ciento en su medición trimestral, y 1.8 por ciento, medido año contra año. Al interior, la industria mejoró en 20 puntos base y los servicios fueron más altos en 31 puntos base para ubicarse en 3.1 y 0.9 por ciento, respectivamente. A la luz de estos datos, pareciera que hemos retomado la senda de crecimiento. Sin embargo, la economía mexicana aún se encuentra debajo de los niveles históricos alcanzados en el tercer trimestre del año 2018 y de los registrados previos a la pandemia, por lo que la recuperación completa se estima será hasta el 2024. El PIB señala que estamos en los mismos niveles que se obtuvieron en 2017. Sin duda, la pandemia y la suma de varios eventos desafortunados han originado la pérdida de más de cuatro años de crecimiento.

Por sectores, se observa un dinamismo importante en las manufacturas pese a la exacerbada debilidad del sector automotriz, que ha sido golpeado por el lado de la oferta derivado de las disrupciones de las cadenas de suministro. Esto nuevamente pone en evidencia que la recuperación está ligada a la demanda externa. El mayor dinamismo del primer trimestre viene de la mano del sector exportador, por la solidez de la demanda agregada en Estados Unidos, que registró niveles sumamente importantes de importaciones provenientes de México en el mismo trimestre. El último dato de balanza comercial del mes de abril, nuevamente alude a este comportamiento, donde las exportaciones crecen en su medición tanto anual como mensual, y se mantienen en máximos históricos.

Empero, el sector de construcción, que es indicativo del comportamiento de la demanda interna, muestra un rezago del 12.7 por ciento respecto de los niveles pre pandemia. Los servicios, si bien repuntaron en el margen, lo hacen con bastante moderación y más bien se debe a una muy baja base comparativa.

El reto del gobierno es impulsar y recuperar los niveles de actividad económica interna previos al Covid. Más aun considerando que el panorama está plagado de riesgos en el entorno internacional. La economía global, y en particular la de Estados Unidos, que es nuestro principal socio comercial, se espera presente una desaceleración considerable, ello sin incluir que existen agentes del mercado que señalan que las posibilidades de recesión se han incrementado de manera importante. Las estimaciones de crecimiento de Estados Unidos han sido revisadas a la baja por diversos organismos internacionales en cada una de las publicaciones que abordan el crecimiento internacional.

Si nuestro motor de crecimiento viene de la mano de Estados Unidos, no podemos descartar que hacia adelante la recuperación de la economía mexicana podría desacelerarse, e inclusive, como algunos señalan, caer en recesión. De acuerdo con las últimas minutas de Banxico, la desaceleración en Estados Unidos puede afectar a México, por lo que los riesgos de crecimiento están sesgados a la baja.

Es una realidad que la política monetaria restrictiva que ha implementado Banco de México comenzará a cobrar factura. La incertidumbre con respecto al conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, las recientes disrupciones en las cadenas de suministro, particularmente en cuestiones de logística y transporte provocadas por China, y la menor holgura financiera, irremediablemente impactarán el dinamismo del comercio exterior.

Considerando que este año el PIB será mayor en 1.7 por ciento de acuerdo con la encuesta de Banco de México, y el resto del sexenio habremos de crecer en promedio 2.0 por ciento –cifra que ha sido la constante en los últimos años–, el crecimiento económico de México de la actual administración será de 0.3 por ciento en promedio, y 1.6 por ciento en el acumulado, muy inferior al obtenido en los últimos cinco sexenios anteriores, que se sitúa en 2.3 por ciento.

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