Directora de Análisis y Estrategia en Intercam Casa de Bolsa

El error de la Reserva Federal

Los movimientos de la Reserva Federal tendrían que ser mucho mayores, por lo que las posibilidades de recesión en los próximos dos años se han incrementado sustancialmente.

La inflación en Estados Unidos es la más elevada desde 1981. Al mes de marzo se ubicó en 8.5 por ciento, y pareciera no dar luces de haber llegado a un punto de inflexión. La trayectoria al alza de la inflación ha sido originada por una serie de choques consecutivos, destacando entre ellos políticas fiscales y monetarias expansivas, amén de una serie de choques transitorios. La suma de los mismos ha resultado en una inflación tan elevada en lo que se describe como una inercia inflacionaria. La gran discusión es que pareciera que la Fed ha estado “detrás de la curva”. Es decir, ha tardado mucho tiempo en reducir su postura monetaria ultra acomodaticia frente a la trayectoria vertical de la inflación.

Pese a que las expectativas de inflación en el corto plazo se siguen revisando al alza, las de mediano y largo plazos permanecen ancladas ligeramente superiores al objetivo de la Fed. Pero los niveles de inflación que se han alcanzado ponen en evidencia la problemática a la que se enfrenta la Reserva Federal, ya que los choques de oferta no se desvanecerán en el corto plazo. Más aún considerando que se avecinan nuevos choques que amenazan con seguir impulsando la trayectoria de alza en la formación de precios, por lo que la situación para el banco central se torna aún más compleja. Por un lado tiene que contener el proceso inflacionario, para impedir que la economía se siga sobrecalentando; y por otro lado evitar un aterrizaje forzoso de la economía.

Los crecientes casos de Covid en China y la política autoritaria de su gobierno, pueden acabar por originar nuevos choques a las cadenas de suministro. Los cuellos de botella y problemas de logística se han hecho más evidentes en semanas recientes, especialmente en el transporte marítimo. A la fecha son más de 700 barcos en Shanghái esperando ser cargados o desembarcados, alcanzando un nuevo máximo desde que comenzó la pandemia. Aunado a ello, el posible embargo de los energéticos de Rusia podría originar precios del petróleo en niveles muy superiores a los actuales. Un precio del petróleo que rebasa los 150 dólares por barril de manera prolongada, originaría un nuevo impacto negativo en la formación de precios a nivel global.

En un escenario de mayores sorpresas en la inflación, la Fed tendría que actuar mucho más agresivamente de lo que los agentes del mercado han venido anticipando; originando una destrucción de la demanda agregada con la finalidad de hacer descender la inflación, y a la postre generar un balance entre oferta y demanda. Sin embargo, de acuerdo con varios especialistas, en estos momentos la posibilidad de poder lograr un aterrizaje suave son pocas, considerando que la inflación se ha elevado muy por encima del objetivo del banco central. Los movimientos de la Reserva Federal tendrían que ser mucho mayores, por lo que las posibilidades de recesión en los próximos dos años se han incrementado sustancialmente. De hecho, Jerome Powell ha señalado en diversos foros que tendrían que subir su tasa objetivo más allá del nivel de la llamada tasa neutra, que de acuerdo con la Reserva Federal es 2.5 por ciento. La interrogante es sobre la magnitud y rapidez con la que pueda implementar la Fed una postura monetaria restrictiva, sin dañar la economía.

Sin embargo, uno de los pronosticadores de recesión en la historia de Estados Unidos más utilizado, es la inversión de la curva entre el Bono del Tesoro a 10 años y el de tres meses, que a la fecha mantiene un diferencial positivo. Adicionalmente, pese a la volatilidad, el principal indicador del mercado bursátil mantiene intacta su trayectoria de alza.

Si la Reserva Federal se ve obligada a actuar más agresivamente, originaría inestabilidad financiera, más aún considerando los elevados niveles de deuda pública y privada que se han alcanzado a nivel global. Además, la posición defensiva del peso y del resto de las monedas emergentes se invertiría, por la mayor demanda de dólares. El mundo atraviesa por un momento de incertidumbre excepcional, al tiempo que la atención está centrada en los movimientos de la Reserva Federal.

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