Alejandra Marcos

Las preguntas de la Reserva Federal

El mensaje central, tal y como ha sido en cada una de sus intervenciones, es el compromiso irrestricto de lograr el 2 por ciento de objetivo inflacionario.

Se llevó a cabo la reunión de política monetaria de la Reserva Federal y la segunda conferencia de prensa de Kevin Warsh que, al parecer, y basada en la reacción de los mercados, tenemos a un nuevo presidente cuyo sesgo es marcadamente restrictivo. El mensaje, tal y como ha sido en cada una de sus intervenciones, es el compromiso irrestricto de lograr el 2 por ciento de objetivo inflacionario, pues admitió que la inflación no admite matices ya que la credibilidad del banco central depende de cumplir esa promesa. Aunque la decisión de mantener la tasa de política monetaria en un rango de 3.50 a 3.75 por ciento era ampliamente anticipada, lo relevante, como lo ha sido desde el inicio de la presidencia de Warsh, fue el mensaje. Y en esta ocasión lo que dejó ver es lo que sucede tras cortinillas, y la discusión entre los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto, que calificó como una buena discusión familiar, donde cada uno expresó sus posturas sin dejar evidencia de una Fed dividida pues todos buscan lograr la estabilidad de precios.

Warsh explicó que la decisión se estructuró alrededor de cinco preguntas. La primera es sobre la evaluación sobre la convergencia de manera sostenible hacia el 2 por ciento, entendiendo que se requiere una desaceleración persistente y generalizada. Esta discusión probablemente fue la pieza toral pues hay que mirar de cerca el comportamiento del componente subyacente. La segunda examinó si el mercado laboral sigue consistente con el mandato de máximo empleo, y la resiliencia observada no justifica un cambio inmediato. En ese sentido, señaló que el mercado laboral se encuentra sólido. La tercera abordó si la política vigente es suficientemente restrictiva, o si convendría endurecerla ante un posible estancamiento. En la cuarta ponderó la asimetría en los riesgos de actuar anticipadamente o demasiado tarde, y Warsh dejó entrever que el comité considera hoy mayor el costo de recortar antes de tiempo. La quinta preguntó qué información adicional se requiere antes de modificar la postura, lo cual explica su rechazo a ofrecer guía prospectiva.

El sesgo restrictivo no es sutil. Tres integrantes del comité, Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan, disintieron votando por un incremento de un cuarto de punto en la tasa de fondos federales, lo cual refleja la convicción creciente de que la política actual podría no ser suficiente. Warsh reforzó esa lectura al recordar que más de cinco años de inflación por encima del objetivo no se resuelve en nueve semanas ni con un mes de moderación de precios.

Los mercados ya están incorporando parte de este mensaje sin esperar a la siguiente reunión. Tras la conferencia, la reacción en los mercados fue inequívoca, pues los bonos del tesoro en la parte larga de la curva continuaron subiendo. Este empinamiento, con la curva de rendimientos en el tramo largo subiendo con más fuerza, refleja una prima por plazo más alta y una expectativa de inflación más persistente. La probabilidad implícita de las tasas de interés sigue señalando un alza tan pronto como en la reunión de septiembre.

La lectura que ofrecen los mercados es su preocupación en torno a la inflación y le exige a la Fed que actúe. Si el comité no lo hace, el mercado hará el ajuste por su cuenta mediante rendimientos más altos en los plazos más largos, lo que refleja condiciones financieras más restrictivas y una prima por plazo elevada que encarecerá el crédito hipotecario, corporativo y soberano en Estados Unidos. Warsh mismo reconoció que ya se observa un endurecimiento material en tasas nominales y reales.

Para nuestro país, que la parte larga de la curva de rendimientos estadounidense esté subiendo con esta velocidad implicará una recalibración constante de las tasas locales, y posiblemente una mayor volatilidad cambiaria. Banxico enfrentará el reto de sostener su propia ancla ante un vecino cuya autoridad monetaria ha decidido priorizar la credibilidad sobre la comodidad. Warsh no ofrece guía prospectiva, sin embargo, su silencio ya dice suficiente, pues el mercado escuchó, entendió y ya está actuando.

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