Directora de Análisis y Estrategia en Intercam Casa de Bolsa

Panorama económico: ¿qué cambia con la guerra?

Las previsiones de crecimiento económico global serán revisadas a la baja y un menor dinamismo en el intercambio comercial, podría acentuar la desintegración de la globalización.

Desafortunadamente el conflicto militar entre Rusia y Ucrania ha venido escalando conforme transcurre el tiempo. Los diversos escenarios sobre la trayectoria del conflicto, así como las posibles alternativas sobre su desenlace generan incertidumbre sobre el potencial daño a la economía y a la recuperación global. Ello, sin considerar que las pérdidas humanas resaltan la cuestión más lastimosa del asunto.

Podemos comenzar a dilucidar el impacto en la economía global con implicaciones en el corto y largo plazos; aunque los alcances dependerán de la duración e intensidad de la guerra. Lo previsible es que observemos menos crecimiento y más inflación a nivel global.

Hay que recordar que Rusia es el segundo productor más importante de energéticos a nivel mundial. Diariamente produce más de 10 millones de barriles de petróleo, además es el principal productor de gas en el mundo, siendo el abastecedor estratégico en Europa. En un escenario de guerra catastrófica, el impacto en la inflación sería devastador.

Los costos de los energéticos han contribuido con una buena porción de la aceleración en la inflación; y la crisis en Ucrania ha agravado las presiones inflacionarias, con incrementos vertiginosos en los precios del petróleo, el maíz y el trigo. Al mes de enero, en Estados Unidos los commodites relacionados con los energéticos habían aumentado el 39.9 por ciento en los últimos doce meses. En el caso de Europa, de acuerdo con la última lectura del mes de febrero, la inflación se aceleró a un nivel récord de 5.8 por ciento, siendo los energéticos los principales impulsores del índice al alza. Ahora nos enfrentamos a un nuevo choque por el incremento en el precio del petróleo, que ha alcanzado los 110 dólares por barril. Ante un escenario más adverso por el escalamiento del conflicto bélico, la trayectoria de baja esperada para la inflación a nivel global se desviará, donde posiblemente comience a moderarse el ritmo de alza hasta el segundo semestre del año, y podríamos seguir presenciando nuevos máximos en los siguientes meses. Inclusive el tan temido escenario de estanflación pudiera presentarse.

En el corto plazo la situación pudiera complicarse aún más, porque la OPEP señala que los fundamentales y las expectativas apuntan a un mercado de crudo balanceado y que la volatilidad actual en los precios es resultado de las tensiones en el frente geopolítico. No existieron señales de querer aumentar la producción a un ritmo más acelerado hacia delante. Por lo que el crudo pudiera alcanzar los 140 dólares por barril en las siguientes semanas.

En el largo plazo, los países con reservas de hidrocarburos podrían beneficiarse ante la necesidad de Europa de diversificar las fuentes de energéticos. Los países que están en posibilidades de aumentar la producción de hidrocarburos, podrían funcionar como un posible sustituto del petróleo y gas ruso para Europa, pero es algo que tardará tiempo.

Las previsiones de crecimiento económico global serán revisadas a la baja. Ante la posibilidad de que Rusia sea asilada de los mercados financieros globales, las consecuencias para Europa serían mucho más considerables dada su cercanía. Adicionalmente, un menor dinamismo en el intercambio comercial a nivel mundial, podría acentuar la desintegración de la globalización ante el preámbulo del conflicto comercial entre China y Estados Unidos.

¿Y los mercados? Las primeras reacciones han sido de fuerte volatilidad. El aumento en la aversión al riesgo y la incertidumbre han impactado negativamente el sentimiento de los inversionistas. Los mercados considerados de riesgo presentan rendimientos negativos en lo que va del año, acentuándose en las últimas semanas.

Pero de acuerdo al Barón Rothschild, prestigioso banquero de inversión en el siglo XIX, había que comprar cuando se derramaba sangre. La historia ha probado que los mercados tradicionalmente han presentado rendimientos atractivos seis a ocho meses posteriores al enfrentamiento militar, ¿Cuándo será el momento de comprar?

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