Alejandra Marcos

¿Estamos frente a un nuevo ciclo restrictivo?

En la historia de la Fed, nunca ha existido un movimiento de una sola ocasión, lo que sugiere que a Warsh todavía le queda camino por recorrer.

La Reserva Federal sostuvo una de las reuniones de política monetaria más complejas en su historia reciente, y decidió por unanimidad subir la tasa de fondos federales en 25 puntos base a un rango de 3.75 a 4 por ciento. Los datos recientes no han mostrado un claro progreso desinflacionario, y con un entorno geopolítico que volvió a recrudecerse, generaron, antes de la decisión, una volatilidad considerable entre analistas e inversionistas, alimentada en parte, por el nuevo marco de actuación de Warsh. Él ha sido enfático con un compromiso irrestricto de regresar la inflación al 2 por ciento. Sin embargo, en las dos reuniones previas había dejado la tasa sin cambios, y eliminó buena parte de la guía prospectiva que servía de brújula al mercado.

El comunicado considerado como restrictivo, expresa un compromiso más firme e inmediato con el control de la inflación e inclusive la Fed eliminó la referencia a los choques de oferta, que sugería presiones temporales, y ahora presenta la inflación como un problema que exige respuesta. Al señalar que el alza apoyará un regreso más oportuno al objetivo de 2 por ciento, introduce una mayor sensación de urgencia.

La decisión vino acompañada de una gráfica de puntos (dot plot) que incorpora tasas más altas hacia adelante, donde el mercado comienza a dilucidar si estamos frente a un ciclo restrictivo o de un ajuste puntual, en particular porque el escenario macroeconómico reconoce una actividad económica más sólida, una posición cercana al pleno empleo y una inflación más persistente, tres condiciones que, combinadas, justifican mantener las tasas elevadas por más tiempo.

De la conferencia de prensa de Kevin Warsh destacan varios mensajes. El primero es que el rumbo de la política monetaria lo determinará la tendencia de los precios hacia el objetivo, y la rapidez con la que esa tendencia converja, restando importancia a los datos puntuales. El segundo es que reconoció que sería difícil calificar las condiciones financieras actuales como francamente restrictivas, y prefirió describir el movimiento como el retiro de una dosis de acomodo monetario, una distinción que deja abierta la puerta a que la Fed considere necesario ir más lejos. Aunque reconoce que el banco central no puede incidir en los precios específicos de un producto, como en el caso del petróleo, sí le corresponde evitar que ese choque contamine el resto de los precios con efectos de segundo orden, lo que explica por qué el comunicado ya no distingue con tanta claridad entre inflación de oferta y de demanda. Me parece que será clave observar que la inflación, en particular la subyacente, que liga prácticamente un año en un nivel de 2.5 por ciento, comience a ceder de manera sostenida, pues de ello dependerá si el ciclo se extiende más allá de lo que hoy anticipa el mercado.

Para dimensionar las acciones futuras de política monetaria, Warsh desestimó la tasa neutral (aquella donde la economía no se contrae ni se expande), y aunque reconoció su valor académico, afirmó que no debe considerarse como condicionante para determinar, a priori, el nivel de restricción necesario para regresar la inflación al objetivo. Restarle peso a esta ancla tradicional deja al comité con mayor margen de maniobra, pues ya no responde ante un techo teórico calculado de antemano, sino ante la trayectoria misma de la inflación, lo que en la práctica amplía el rango de niveles de tasa que la Fed estaría dispuesta a considerar necesarios.

En la actualización del escenario macroeconómico, el comité elevó el crecimiento a 2.3 por ciento, y el desempleo esperado a 4.2 por ciento. La inflación subyacente esperada subió a 3.4 por ciento, y la general se ubica en 3.7 por ciento. En la gráfica de puntos, la mediana de la tasa de referencia para 2026 pasó a 4.1 por ciento, 16 de 18 participantes anticipan al menos un alza adicional este año, y 4 ven espacio para dos movimientos más.

Considero que restarle peso a la tasa neutral, justo cuando la trayectoria en el horizonte del pronóstico se desplaza al alza, es la señal más clara de un ciclo restrictivo, y no de una corrección aislada. En la historia de la Fed, nunca ha existido un movimiento de una sola ocasión, lo que sugiere que a Warsh todavía le queda camino por recorrer.

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