Hemos presenciado una volatilidad poco usual en los futuros de las tasas de los fondos federales. Las probabilidades de ver un incremento de 50 puntos base a la tasa de referencia en Estados Unidos por parte de la Reserva Federal aumentaron a más del 99 por ciento, mientras que en semanas anteriores, el movimiento que había anticipado el mercado y los inversionistas era de menos del 2.0 por ciento. Es un hecho que uno de los factores determinantes en el comportamiento de los mercados será el endurecimiento monetario a nivel global, particularmente el de Estados Unidos.
Para la Reserva Federal, que tiene un doble mandato, el crecimiento ha dejado de ser un punto medular. Al 4T21 la economía ya había alcanzado niveles de actividad previos al Covid-19, aunque el PIB potencial se alcanzará en el 3T22. Para todo fin práctico la economía ya se recuperó. Con base en los últimos datos, se han creado un millón de empleos cada dos meses, mostrando una tasa de desempleo de 4.0 por ciento, lo que señala que el objetivo de pleno empleo ha sido alcanzado. Por cada trabajo ofrecido existen 0.65 desempleados, lo que habla de la poca holgura en la economía
Ahora, la inflación se ha convertido en el factor toral de preocupación a nivel global. En Estados Unidos alcanza niveles no observados desde 1982. De acuerdo con la última lectura, se situó en 7.5 por ciento al mes de enero, mientras que la inflación al productor alcanzó el 9.7 por ciento anticipando con mayor probabilidad efectos de segundo orden en la formación de precios. Se espera que el punto de inflexión se alcance en los siguientes meses, aunque no podemos descartar una desviación a la trayectoria, si hubiera choques adicionales considerando el reciente incremento en el precio del petróleo.
La prioridad para la Reserva Federal es la inflación. Ésta que se ha acelerado mucho más allá de los objetivos del banco central y que ha perdido el carácter de temporal. De acuerdo con los mercados, se esperan al menos cuatro aumentos en la tasa de fondos federales, de tal manera que la tasa de referencia se ubique entre 1.25 y 1.50 por ciento. Faltan siete reuniones programadas en el año, y James Bullard, presidente de la Reserva Federal de Saint Louis, anticipó que deberían de subir la tasa en cada una de esas reuniones, para alcanzar el 1 por ciento a mitad del año, lo que incluiría un aumento de 50 puntos base en alguna de las mismas. Algunos organismos, de facto están incluyendo en sus proyecciones estos movimientos tan agresivos por parte del banco central. De concretarse, la tasa de fondos federales pudiera finalizar el año entre 2.00 y 2.25 por ciento. Sin embargo, es una realidad que aún no existe consenso entre los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto con respecto al ritmo en el alza de tasas.
Adicionalmente, la Fed finalizará el programa de retiro de estímulos en el siguiente mes. Y de acuerdo con la publicación de las últimas minutas, los miembros han sostenido discusiones sobre la disminución en la hoja de balance, anticipando consenso sobre la rápida reducción en los activos del banco. De concretar las tres acciones de política monetaria sería un ‘combo’ de endurecimiento monetario en el año. La instrumentación de estas herramientas de política monetaria es equiparable a tener una tasa de fondos federales en un nivel de 4.0 por ciento.
En el año 2015, cuando la Reserva Federal comenzó a subir la tasa de fondos federales, se tardó más de tres años para alcanzar el 2.0 por ciento, y el vaivén de los mercados fue una constante. El endurecimiento monetario sin duda tendrá un efecto en los mercados, donde la recalibración de las expectativas por parte de los inversionistas seguirá generando volatilidad. Es imperativo que la Fed instrumente una comunicación clara y efectiva sobre la conducción de la política monetaria, y prácticamente telegrafíe a los mercados su instrumentación para evitar sobrerreacciones que acaben desestabilizando las condiciones financieras globales.