Directora de Análisis y Estrategia en Intercam Casa de Bolsa

¿Señales de desconfianza?

Entre 34 mercados emergentes solamente 10 registran flujos negativos y México encabeza la lista con las salidas más importantes de capitales durante el 2021.

En los últimos dos años hemos presenciado un volumen sumamente considerable de flujos de salida de las inversiones de portafolio por parte de extranjeros. La suma de los flujos negativos del 2020 y el 2021 asciende a poco más de 26 mil millones de dólares, lo que equivale a 2.6 puntos porcentuales del PIB. Tan sólo en el acumulado del año, las ventas de papeles gubernamentales en manos extranjeras ascienden a 266 mil millones de pesos, por lo que los flujos de salida ya son mayores a lo observado durante el año de la pandemia. Al cierre del mes de octubre se registraron salidas de capitales del orden de 45 mil millones de pesos, el equivalente de poco más de 2 mil 250 millones de dólares. Desde el punto más alto de tenencias en manos extranjeras que se alcanzó en marzo del 2019, se acumula una salida de 605 mil millones de pesos, que representa el 27.1 por ciento del total. Durante el mes de octubre se registró el nivel más bajo de tenencia de extranjeros desde enero de 2013.

De acuerdo con el IIF (Instituto de Finanzas Internacionales), México encabeza la lista de países emergentes con las salidas más importantes de capitales durante el 2021. Entre los 34 mercados emergentes solamente 10 registran flujos negativos, en contraste las mayores entradas las registra China con más de 81 mil millones de dólares.

¿Qué explica la salida tan importante de capitales en manos extranjeras y por qué no se ha visto reflejado en el tipo de cambio?

Antes de empezar a abordar la primera pregunta, es importante señalar que México mantiene una política monetaria relativa con Estados Unidos mucho más restrictiva, por lo que las tasas de interés de los bonos mexicanos son de las más elevadas entre los mercados emergentes. Ello aparejado con una deuda soberana que aún mantiene grado de inversión. En términos fiscales se mantiene la disciplina del gasto, registrando uno de los menores déficits entre países comparables. Probablemente las salidas de capitales sean originadas por la combinación de factores internos y externos. Comenzando por las señales negativas que envían las políticas públicas de la actual administración que están dañando el potencial de crecimiento económico en el mediano y largo plazos. La falta de confianza sobre la trayectoria de crecimiento, la fragilidad de las finanzas públicas y las posibles degradaciones en las calificaciones a la deuda resultan ser la parte medular de la explicación.

Sin embargo, existen factores externos que han incidido sobre las ventas de las inversiones de portafolios por parte de los extranjeros. En el 2021 la tasa de largo plazo del bono americano ha aumentado 70 puntos base. La expectativa es de menores estímulos hacia adelante con la puesta en marcha del tapering, y a la postre el aumento de tasas de interés, por lo que es previsible que el rendimiento del bono a 10 años continúe subiendo hacia el 2022. El dinero habrá de moverse hacia los activos que tengan mayores rendimientos y mejor calidad.

A pesar de que las salidas son considerables, no se ha observado un movimiento importante en el tipo de cambio. Las ventas de bonos en pesos y compras de dólares por parte de inversionistas institucionales extranjeros, se han visto más que contrarrestadas por las entradas de dólares provenientes de las remesas, que cada mes alcanzan máximos históricos y que superan más de 4 mil millones de dólares mensuales. De hecho, este año se alcanzará un nivel récord estimado sobre 50 mil millones de dólares.

Por otro lado, la venta de estos instrumentos ha tenido un impacto limitado sobre las curvas de rendimientos, en virtud de que los inversionistas locales han adquirido estos papeles. Las afores y la banca comercial han sido los principales compradores, ello como consecuencia de que la captación de estas instituciones financieras, y la caída en la demanda de crédito han provocado una importante disponibilidad de recursos para invertir en los bonos. Pese a este cambio de percepción de los inversionistas extranjeros, los mercados mexicanos se han ajustado ordenadamente.

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