Mis Finanzas y Coaching

¿Rentas o te rindes?

Los precios de compra y alquiler avanzaron más que los salarios de los jóvenes, quienes además enfrentan dificultades para conseguir empleos bien remunerados y reunir el ahorro para una hipoteca.

En España, las protestas de los jóvenes por el acceso a la vivienda plantean una preocupación que rebasa sus fronteras. Aunque trabajan, siguen sin poder independizarse, comprar les parece imposible y alquilar consume buena parte de su ingreso. Es una realidad semejante a la de otros países, incluidos los de Latinoamérica.

El problema viene de atrás. Después de la crisis inmobiliaria de 2008, la construcción perdió impulso durante años, mientras las necesidades de vivienda crecían. Los precios de compra y alquiler avanzaron más que los salarios de los jóvenes, quienes además enfrentan dificultades para conseguir empleos bien remunerados y reunir el ahorro para una hipoteca.

Las políticas de Estado tienen responsabilidad; sin embargo, también cabe una revisión personal. Cada joven cuenta con un margen distinto para actuar, según sus circunstancias y su punto de partida familiar. Sus decisiones sobre preparación, trabajo y dinero influyen en las opciones que tendrán dentro de algunos años.

La sobrecualificación merece una especial atención. Ocurre cuando la preparación del trabajador supera lo que exige su puesto. Esto obliga a revisar la costumbre de acumular títulos esperando que el siguiente mejore los ingresos. Antes de pagar una maestría o certificación, vale la pena investigar qué puertas abre, cuánto cuesta y cómo les fue a quienes la cursaron.

La inteligencia artificial añade motivos para examinar tu empleabilidad. ¿Qué tareas de tu ocupación podrían automatizarse? La vocación también requiere conocer las posibilidades económicas de la actividad que elegiste.

En vivienda, algunas recomendaciones se repiten como verdades universales. Rentar puede convenir por movilidad, flexibilidad o porque deja recursos para invertir. Sin embargo, esa explicación necesita comprobarse en tus cuentas. Si el excedente termina en consumo y nunca formas ahorro, queda pendiente la inversión con la que justificabas tu decisión.

La vivienda se ha encarecido y faltan facilidades financieras. Aun así, vale la pena mantener la compra entre las opciones. Gastar todo el ingreso mientras defiendes el alquiler como una decisión patrimonial puede llevarte a aplazar el problema sin preparar una alternativa.

Entre comprar hoy y descartar esa posibilidad hay decisiones por revisar. Tal vez necesites aumentar ingresos, reducir gastos, ampliar el plazo o considerar otra vivienda. Si sigues rentando, define cómo construirás patrimonio con los recursos que hoy tienes disponibles.

¿Cómo evaluarías tu situación en torno a la vivienda? Coméntameredes y sígueme en el podcast “Dinero y Felicidad”.

Alberto Tovar

Alberto Tovar

Economista, especializado en negocios y finanzas personales; certificado como coach de vida y equipos. Actualmente es el Director Regional de la Zona Norte de El Financiero. Ofrece conferencias, consultoría y coaching a organizaciones diversas.

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