Mientras escuchaba con detenimiento el Segundo Informe de Gobierno de la capital, un anuncio de Clara Brugada me hizo prestar especial atención: la creación del Instituto del Emprendimiento de la Ciudad de México. Y eso es justamente lo que celebro: que el Gobierno entienda al emprendimiento como parte fundamental del bienestar y lo asuma como una base para construir más oportunidades reales en toda la ciudad. El anuncio representa un gran logro para todo el G9, incluida, por supuesto, Coparmex CDMX. Pensé en las reuniones, las propuestas y las horas de diálogo que hemos sostenido las organizaciones empresariales con el sector público para llegar justo a este momento.
En ese sentido, recordé que la última ocasión en que la ciudad creó algo parecido a una institución de apoyo al emprendedor fue hace más de veinte años, con el nacimiento del Fondo para el Desarrollo Social (FONDESO). Su función como banca pública estaba dirigida a la población desatendida por los bancos convencionales. Hoy sabemos que, sin capacitación, tener o no tener capital termina siendo lo mismo.
Hace unos días, platicando con un expresidente de México, conversamos sobre bancarización, tasas de interés, inversión y nuevas oportunidades en el mercado. Ahí me di cuenta de cómo cambian las palabras con los años. Hubo una época en la que el emprendimiento sonaba a novedad, a conferencias motivacionales y a historias extraordinarias de éxito. Hoy basta entrar a un mercado, una papelería o un pequeño taller para entender que dejó de ser una palabra de moda.
Hace ya siete años que dejó de existir el famoso Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM). Con sus aciertos y errores, al menos reconocía a quienes apuestan sus ahorros, responden por los pagos y no saben si el siguiente mes les alcanzará para mantener abierto su negocio. Esa realidad deberá estar presente en la visión del nuevo Instituto del Emprendimiento de la Ciudad de México.
Emprender requiere más que buenas intenciones: necesita financiamiento, acompañamiento, reglas claras y una puerta abierta para crecer. No podemos ignorar lo que indican los censos económicos: solo el 11% de las microempresas es sujeto de crédito y apenas el 24% de las Pymes cumple con las garantías o cuenta con un flujo de efectivo suficiente para acceder a financiamiento que les permita expandirse y beneficiar no solo al emprendedor, sino a toda su estructura y a la generación de empleo.
El nuevo Instituto del Emprendimiento es una excelente noticia, posiblemente una de las mejores de este año. Este organismo tendrá que resolver los problemas de hoy y dejar atrás las rencillas del pasado. Proponemos que integre no solo a la banca tradicional y de desarrollo, también a las Fintech, universidades, organismos empresariales, las grandes empresas, las cadenas de suministro, los mercados públicos, los comerciantes que desean acceder a la formalidad y, por supuesto al Gobierno.
Hoy, este instituto deberá ofrecer seguimiento individual y verificable después de entregar cualquier apoyo y respaldar cada constancia emitida. Coparmex CDMX puede aportar sus capítulos universitarios, su trabajo de capacitación interna y todo el conocimiento generado con el proyecto Tlanesi.
Ahora toca acordar presupuesto, responsabilidades e indicadores públicos, porque un instituto será verdaderamente útil cuando los emprendedores dejen de buscar puertas y encuentren oportunidades para mantenerlas abiertas.