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Policía registra la antigua mansión del expríncipe Andrés de Inglaterra, tras su arresto y liberación

El expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor ha rechazado constantemente cualquier irregularidad en su relación con Epstein.

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El arresto de Andrew Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III de Inglaterra, duró solo unas horas. (Kin Cheung/AP)

La policía registró nuevamente la antigua vivienda de Andrés Mountbatten-Windsor, un día después de que el expríncipe Andrés de Inglaterra estuvo detenido durante casi 11 horas por presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público por compartir información comercial confidencial con el fallecido delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.

En otro golpe para el expríncipe Andrés, el gobierno británico sopesa la posibilidad de retirarlo formalmente de la línea de sucesión a la corona. A pesar de que Andrés perdido su título de príncipe y de enfrentar una investigación policial, se mantiene en el octavo puesto en la línea de sucesión al trono, lo cual únicamente se puede cambiar mediante una nueva legislación.

Cuando el rey Carlos III despojó a su hermano de sus títulos a finales del año pasado, el gobierno señaló que aprobar una nueva ley no sería un buen uso del tiempo del Parlamento.

Pero esa postura ha cambiado y el gobierno ahora sopesa una posible propuesta de ley una vez que concluya la investigación policial. James Murray, secretario jefe del Tesoro, dijo que “el gobierno está considerando cualquier medida adicional que pueda ser necesaria, y no estamos descartando nada”.

La última vez que un miembro de la realeza fue retirado de la línea de sucesión fue tras la abdicación del rey Eduardo VIII en 1936, cuando se cambió la ley para eliminarlo a él y a cualquier descendiente de la lista.

Retirar a Andrew de la línea de sucesión también requeriría de la aprobación de más de una decena de otros países, incluidos Jamaica, Canadá y Australia, que tienen al monarca británico como jefe de Estado.


Tras uno de los días más tumultuosos en la historia moderna de la familia real británica, Andrew Mountbatten-Windsor regresó a su nueva residencia en la finca de Sandringham, el retiro privado del rey Carlos III, a unos 185 kilómetros al norte de Londres.

La policía ya dio por finalizado el cateo en Wood Farm, donde Mountbatten-Windsor vive mientras espera que su nueva casa, en la cercana Marsh Farm, esté lista.

Las autoridades continúan registrando Royal Lodge, su antigua vivienda de 30 habitaciones en el parque cercano al Castillo de Windsor, al oeste de la capital británica, donde el hermano menor del rey residió durante décadas hasta su desalojo a principios de febrero. Camionetas sin distintivos, que se cree que son vehículos policiales, han estado entrando a los terrenos durante toda la mañana del viernes.

Se tiene previsto que el cateo se extienda durante varios días.

Mountbatten-Windsor —quien fue fotografiado recostado en el asiento trasero de su vehículo después de ser puesto en libertad el jueves por la noche en una comisaría cerca de Sandringham— continúa bajo investigación, lo que significa que la policía del Valle del Támesis no lo ha acusado ni lo ha exonerado.

La detención del expríncipe Andrés se gestó durante años

La detención se produjo luego de varios años de acusaciones sobre la relación del expríncipe Andrés con Epstein, quien se quitó la vida en una prisión de Nueva York en 2019.

La acusación que motivó el arresto es que Mountbatten-Windsor —que fue conocido como el príncipe Andrés hasta octubre, cuando su hermano le retiró los títulos y honores y lo desterró de Royal Lodge— compartió información comercial confidencial con Epstein cuando era enviado comercial de Reino Unido.

En concreto, correos electrónicos que el Departamento de Justicia de Estados Unidos difundió el mes pasado parecían mostrar que Mountbatten-Windsor compartió reportes de visitas oficiales a Hong Kong, Vietnam y Singapur, y que envió a Epstein un informe confidencial sobre oportunidades de inversión en Afganistán.

La policía del Valle del Támesis ya había indicado previamente que también estaba revisando la denuncia de una una joven fue víctima de trata y llevada a Reino Unido por Epstein para mantener un encuentro sexual con Andrés. La detención del jueves no estuvo relacionada con ese caso.

Otras agencias policiales británicas también llevan a cabo sus propias investigaciones sobre los vínculos de Epstein con Reino Unido, incluyendo un análisis de los registros de vuelos en aeropuertos grandes y pequeños. Están coordinando su trabajo dentro de un grupo nacional.

La Policía Metropolitana de Londres informó este viernes que, con la ayuda de sus homólogos estadounidenses, revisa si los aeropuertos de la capital “pudieron haber sido utilizados para facilitar la trata de personas y la explotación sexual”.

También señaló que ha solicitado a agentes y exagentes que protegieron a Mountbatten-Windsor que “consideren cuidadosamente” si vieron o escucharon algo que pueda ser relevante para las investigaciones.

Por ahora, indicó que no se han formulado nuevas denuncias penales relacionadas con delitos sexuales dentro de su jurisdicción.

Mountbatten-Windsor ha rechazado constantemente cualquier irregularidad en su relación con Epstein, pero no comentó sobre las más recientes acusaciones surgidas tras la publicación de los llamados archivos de Epstein.

La detención del expríncipe Andrés fue repentina, pero la investigación llevará tiempo

La policía irrumpió en los terrenos de la vivienda de Mountbatten-Windsor para detenerlo a las ocho de la mañana del jueves —el día de su 66º cumpleaños— y lo trasladó a la comisaría de Aylsham para interrogarlo.

Se desconoce el contenido de su declaración. Es posible que no dijera nada o que respondiera “sin comentarios”, como es su derecho.

Los expertos sostienen que la mala conducta en el ejercicio de un cargo público es muy difícil de probar.

“En primer lugar, debe determinarse si Andrew Mountbatten-Windsor ocupaba un puesto dentro del gobierno que encaje con la condición de funcionario público”, explicó Sean Caulfield, abogado penalista de Hodge Jones & Allen. “No existe una definición estándar a la que se pueda recurrir con claridad”.

La Fiscalía de la Corona tendrá la decisión final acerca de la imputación de Mountbatten-Windsor.

Andrew Gilmore, socio del despacho Grosvenor Law, indicó que la fiscalía seguirá un procedimiento en dos fases conocido como “Código para fiscales de la Corona”.

“Esa prueba consiste en determinar si, basándose en las pruebas, hay más posibilidades reales de obtener una condena que de no obtenerla, y si el asunto es de interés público”, señaló. “Si se cumplen estas dos condiciones, se presentarán cargos y el caso pasará a los tribunales”.

La detención es inusual e histórica

Mountbatten-Windsor fue el primer miembro de la realeza desde el rey Carlos I, hace casi cuatro siglos, en ser detenido. Entonces fue un momento transcendental en la historia británica, que condujo a la decapitación de Carlos y la abolición temporal de la monarquía.

Su detención es, debatiblemente, una de las crisis más graves para la Casa de Windsor desde su creación hace más de 100 años. Podría decirse que solo la abdicación del rey Eduardo VIII en 1936 y la muerte de Diana, princesa de Gales, en 1997 han sido tan transcendentales para la institución de la monarquía británica en la era moderna.

En un comunicado el jueves, el monarca indicó que “la ley debe seguir su curso”, y que “mientras este proceso continúe, no sería correcto por mi parte hacer más comentarios al respecto”.

Las acusaciones no están relacionadas con tráfico sexual

Las acusaciones investigadas el jueves son independientes de las formuladas por Virginia Giuffre, quien afirmó que fue víctima de trata y llevada a Reino Unido para mantener relaciones sexuales con el entonces príncipe Andrés en 2001, cuando tenía apenas 17 años. Giuffre murió el año pasado.

A pesar de eso, Amanda Roberts, cuñada de Giuffre, contó que se alegró cuando, a las tres de la madrugada, recibió una llamada telefónica informándola de la detención. Pero esa euforia se disolvió rápidamente al darse cuenta de que no podía compartir con Giuffre esa sensación de “reivindicación”.

“No podemos decirle cuánto la queremos, y que todo lo que estaba haciendo no ha sido en vano”, añadió Roberts entre lágrimas.

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