Monterrey

Gabriela Márquez: Evite quejas en temas de seguros

En el ámbito de los seguros, las inconformidades suelen despertar frustración y, en ocasiones, derivar en protestas colectivas. Sin embargo, estas manifestaciones no resuelven el problema de fondo.

Cada reclamación es única y debe atenderse de manera individual, siguiendo los procedimientos establecidos ante la autoridad competente. Pretender que una queja grupal logre resultados inmediatos es desconocer la naturaleza jurídica y técnica de los contratos de seguros.

Una de las frases más repetidas es que las aseguradoras nunca cumplen. Pero, en la práctica, quienes sí contratan pólizas y siguen los procesos adecuados logran que sus reclamaciones sean pagadas en la gran mayoría de los casos.

El verdadero problema surge cuando el asegurado desconoce las condiciones de su póliza o no cumple con los requisitos básicos, como el pago puntual de la prima.

Los rechazos no son caprichos de las aseguradoras, sino consecuencia de cláusulas contractuales que el asegurado muchas veces pasa por alto. Entre las razones más comunes se encuentran:

Contratar una suma asegurada menor a la esperada.

No incluir coberturas específicas (ejemplo: adaptaciones en autos).

No cumplir con periodos de espera en seguros médicos.

Presentar enfermedades preexistentes no cubiertas.

Tener la póliza vencida o no pagada dentro del periodo de gracia.

Estos escenarios demuestran la importancia de leer con detalle las condiciones, deducibles y exclusiones antes de firmar.

Las pólizas adquiridas en bancos o por internet suelen generar más reclamaciones, precisamente porque no hay un profesional que oriente al cliente sobre qué coberturas necesita. Un seguro debe ser un “traje a la medida”, y para ello es indispensable contar con asesoría especializada. Comprar solo por precio es un error: lo barato puede salir caro cuando ocurre un siniestro.

Cuando la inconformidad persiste, existen mecanismos institucionales:

La Comisión Nacional para Protección y Defensa de los usuarios de Servicios Financieros (Condusef) atiende quejas contra aseguradoras y bancos, ofreciendo conciliación y defensa de los derechos del usuario.

La Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed) se encarga de inconformidades relacionadas con servicios médicos, mediante procesos de conciliación y arbitraje.

Ambos organismos ofrecen alternativas menos costosas y más rápidas que los procesos judiciales, que suelen ser largos y complejos.

Sin embargo, el asegurado también tiene obligaciones: pagar puntualmente, revisar coberturas, conocer exclusiones y exigir claridad en el contrato.

Evitar sorpresas requiere disciplina y prevención. Programar cirugías con la aseguradora, supervisar procedimientos médicos y mantener comunicación con el agente son prácticas que reducen riesgos de inconformidad.

Los seguros no son enemigos del asegurado; son herramientas de protección que funcionan cuando se conocen y respetan sus reglas.

La clave está en la información: leer, preguntar y asesorarse antes de contratar. Evitar quejas no significa resignarse, sino actuar con inteligencia y responsabilidad.

En definitiva, más que protestar, lo que realmente protege al asegurado es entender su póliza, exigir transparencia y cumplir con sus obligaciones. Solo así los seguros cumplen su propósito: brindar tranquilidad en los momentos más difíciles.

La autora es economista con especialidad en áreas de riesgo en los sectores de salud, industria de manufactura, automotriz y patrimonial.

Contacto: riesgosempresariales@yahoo.com

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