Monterrey

Robert G. Papp: ¿Qué es MAGA y por qué importa a México?

Cuando se analiza la relación entre México y Estados Unidos, solemos concentrarnos en hechos concretos: el T-MEC, la migración, el narcotráfico y el crimen organizado, la influencia de China o las crisis regionales como la de Venezuela.

Sin embargo, pocas veces nos detenemos a examinar la ideología que da sustento a la administración de Donald Trump. Todos hemos escuchado el lema “MAGA” (acrónimo de Make America Great Again, “Hacer grande a Estados Unidos otra vez”), e incluso tenemos cierta idea de lo que creen o hacen sus simpatizantes.

Pero son pocos quienes conocen los cinco principios básicos que estructuran este movimiento. Analicemos cómo cada uno impacta directamente en México.

El primero es America First —“Estados Unidos primero”—. No se trata aquí de un concepto incluyente que abarque a todas las Américas, ni siquiera a América del Norte.

El enfoque es exclusivamente estadounidense. México queda fuera de ese marco, y lo que ocurra en su territorio solo cobra importancia en la medida en que afecta al bienestar de Estados Unidos. Es una postura pragmática y directa, sin pretensiones de cooperación o ideales humanitarios, una expresión clara de realpolitik.

El segundo principio es el de las fronteras. El presidente Trump sostiene que una nación que no puede controlar ni defender sus fronteras deja de ser verdaderamente una nación.

Durante su gestión, actuó con rapidez para reforzar la frontera sur, y sus partidarios consideran que lo logró con éxito. Aunque no se materializó el célebre “gran y bello muro”, una combinación de medidas militares, policiales y administrativas han logrado en gran medida ese propósito. La conexión con México, en este punto, es inmediata y evidente.

El tercer pilar, y quizá el más controversial, es su plataforma antibelicista. A pesar de los recientes conflictos en los que Estados Unidos ha tenido participación indirecta —como Ucrania o Israel— y de las tensiones en torno a Venezuela, los simpatizantes de MAGA consideran que la promesa de evitar nuevos enfrentamientos militares ha sido parcialmente incumplida.

Sin embargo, para comprender el pensamiento MAGA es crucial distinguir entre la guerra formal —aquella que implica el envío masivo de tropas y combates declarados— y las operaciones militares limitadas o encubiertas. Estados Unidos no ha declarado una guerra desde 1941, y las operaciones contra los cárteles de la droga —algunos designados ya como organizaciones terroristas— pertenecen a otra categoría.

El cuarto pilar es económico: reconstruir el llamado rust belt (el “cinturón industrial oxidado”), revitalizar el sector energético y recuperar la base manufacturera interna.

Ello no implica fomentar la subcontratación o el traslado de industrias a países con mano de obra barata, aunque sí se promueven las importaciones de materias primas y el comercio justo.

Para México, las implicaciones son claras: la industria automotriz, las inversiones chinas vistas como amenaza a la seguridad nacional estadounidense, los recursos naturales compartidos como el agua, el papel de los trabajadores migrantes y una férrea revisión de los beneficios del T-MEC.

El quinto pilar es la libertad de expresión, cuyo vínculo con México podría parecer menos directo. Según sus defensores, esta prioridad responde al dominio liberal en los medios estadounidenses y a la censura impuesta, especialmente durante la administración de Joe Biden, sobre temas como la pandemia o el disenso político.

MAGA se presenta como una reacción ante la llamada cancel culture (“cultura de la cancelación”) y la erosión de los valores tradicionales. Sus detractores afirman que la administración actual avanza por una senda distinta, a menudo acusando tendencias “autocráticas” o “fascistas”.

La libertad de expresión no implica que personajes como el presidente colombiano Gustavo Petro pueda andar manifestado sus opiniones en las calles de Nueva York o que la retórica confrontativa de AMLO sea bien recibida. Así, los partidarios de MAGA argumentan que se trata de recuperar un derecho fundamental frente a la censura institucional de administraciones anteriores.

En última instancia, todo converge en un mismo eje: el choque entre la visión de MAGA, representada por el presidente Trump, y las fuerzas de izquierda.

No hay espacio en ese esquema para los gobiernos de orientación progresista o socialista que predominan hoy en América Latina. Venezuela es el ejemplo más evidente, pero no será el último. Y, al final del día, el país más relevante para los intereses de Estados Unidos continúa siendo su gran vecino del sur: México.

El autor es Doctor por la Universidad de Columbia, Estados Unidos, consultor, conferencista y experto en política internacional y asuntos globales, exdirector del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey.

COLUMNAS ANTERIORES

Estima Realty Experts crecimiento de hasta 6% del mercado inmobiliario en 2026
Nace Realty Experts en México y deja atrás su marca previa Realty World

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.