Monterrey

Alicia Galindo: La PYME inteligente, educación, negocios y sostenibilidad en la era de la IA

¿La IA es aliada o carga?

El reciente estudio de OpenAI y Harvard, basado en 1.5 millones de conversaciones con ChatGPT, ofrece una radiografía fascinante sobre cómo usamos la inteligencia artificial en la vida cotidiana, el trabajo y la educación. Más de 700 millones de usuarios intercambian semanalmente 18.000 millones de mensajes.

Lejos de ser un experimento de nicho, la IA conversacional se ha vuelto una herramienta transversal que está moldeando desde la manera en que los jóvenes estudian hasta la forma en que las PYMES diseñan estrategias de negocio. El reporte revela que casi la mitad de los usuarios tienen entre 18 y 25 años, y que cerca del 30% de las interacciones están relacionadas con tareas laborales. La pregunta es inevitable: ¿qué significa esto para México, donde la educación y las pequeñas y medianas empresas son pilares del desarrollo?

Empecemos por la educación con la pregunta: ¿La IA es aliada o carga? Entre jóvenes, ChatGPT se ha integrado en la educación, ya que ayuda a redactar ensayos, aclarar conceptos y organizar proyectos. Esto puede democratizar el acceso y fortalecer el aprendizaje, pero también genera dependencia que puede debilitar la capacidad crítica si no se acompaña de orientación docente.

Las universidades mexicanas enfrentan aquí un doble reto. Por un lado, necesitan diseñar políticas claras sobre el uso ético de la IA en aulas y tareas; por otro, deben aprovecharla como una herramienta para modernizar los procesos pedagógicos, fomentando habilidades de análisis, interpretación y ética digital. Ignorar su impacto sería tan ingenuo como prohibir la calculadora en la era del álgebra.

De acuerdo con el estudio de OpenAI, en junio del 2024 había casi un equilibrio del 53% del uso de IA para temas personales versus un 47% laboral. En el 2025, 70% de los mensajes son personales y la gente lo usa más como asistente de vida que como copiloto profesional. El 80% de los mensajes no laborales cae en tres categorías: a) búsqueda de consejos prácticos, b) ayuda para escribir correos o en redes sociales y, c) búsquedas en línea, prácticamente para reemplazar a Google o cualquier otro explorador.

Ahora, ¿qué pasa con las PYMES? El reporte también evidencia que el 30% de los usuarios emplea ChatGPT para cuestiones laborales: redactar correos, crear campañas de marketing, programar código o diseñar planes de negocio. Para las pymes mexicanas, que representan más del 90% del ecosistema empresarial y generan alrededor del 70% del empleo, esto abre un abanico de posibilidades.

ChatGPT puede convertirse en un asistente “bajo demanda” capaz de redactar una propuesta comercial, analizar un contrato o sugerir un plan de comunicación digital sin necesidad de contratar especialistas costosos. En un país donde muchas PYMES enfrentan restricciones presupuestales, esta tecnología es una palanca de competitividad. Eso sí, el reto será distinguir entre apoyo útil y respuestas poco confiables: la supervisión humana seguirá siendo indispensable.

En función de la sostenibilidad, el enfoque en la narrativa se centra en los datos no estructurados para preparar reportes de sostenibilidad e información no financiera. Estos reportes son cada vez más exigidos por inversionistas y reguladores. ChatGPT puede ayudar a las PYMEs a dar los primeros pasos: estructurar métricas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), redactar informes claros y hasta comparar con estándares internacionales como GRI o ISSB.

La ventaja es clara: reducir costos en divulgación y consultoría. El riesgo es caer en un “greenwashing automatizado” si la información no tiene datos verificables. La IA democratiza buenas prácticas, pero no reemplaza la responsabilidad empresarial. No todo es promesa. ChatGPT aún puede dar respuestas imprecisas o sesgadas (“alucinaciones”), que requieren supervisión. La dependencia sin crítica puede llevar a decisiones erróneas o pérdida de pensamiento original. Por eso, usar IA requiere alfabetización digital, ética y regulaciones claras para proteger a todos.

ChatGPT ya no es un experimento futuro: es actual. Su impacto se mide en eficiencia, acceso y democratización de prácticas como reportes de sostenibilidad. Pero también genera dilemas sobre responsabilidad, calidad y ética. México debe integrar IA en la educación y PYMEs para mantener competitividad y garantizar un uso responsable, alineado con sostenibilidad. ChatGPT no reemplaza el juicio humano, pero puede impulsar productividad y transparencia.

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