Monterrey

Paulo Cuellar: Claudia no es Andrés

Veamos algunas razones para asegurar que la virtual presidenta electa, Sheinbaum pintará su raya con el aún presidente.

Antes que nada, agradezco el espacio a El Financiero para aportar algunas observaciones sobre los recientes acontecimientos políticos derivados de la última elección del 2 de junio pasado.

Mucho se ha comentado sobre el vínculo que tendrán la presidenta electa, Claudia Sheinbaum y el actual presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Veamos algunas razones para asegurar que la virtual presidenta electa, Sheinbaum pintará su raya con el aún presidente, AMLO.

Primero, “se acabaron las mañaneras”, eso dijo la próxima presidenta, al respetar el estilo presidencial actual, pero que, ella tiene su propia personalidad y buscará otras formas de comunicar a los mexicanos. Esta forma diferente de manejar la política de comunicación será relevante políticamente hablando porque dejará de controlar la agenda pública nacional y en la nueva gestión presidencial, no va a estar entre las principales prioridades, sostener un control político sobre las empresas de comunicación. Gente cercana a Claudia Sheinbaum, asegura que su estrategia principal de comunicación estará en las redes sociales. Este estilo de comunicar abrirá mayores posibilidades de visibilizar los contrapesos.

Segundo, aunque la próxima presidenta de México, es cercana a AMLO, es evidente que Claudia no es parte del grupo duro de Morena, donde pertenece Clara Brugada, virtual ganadora de la jefatura de la Ciudad de México; Martí Batres, actual jefe de gobierno sustituto; Jesús Ramírez, actual vocero de comunicación presidencial y Citlalli Hernández, la cirujana política de Morena.

Aquí, hay que recordar que AMLO asignó a esta izquierda dura la plataforma política y responsable del manejo de crisis. Este clan está integrado, principalmente por los fundadores de Morena y por tener a los dirigentes más “firmes y determinantes en la concepción política del movimiento de la cuarta transformación”.

Claudia Sheinbaum, pertenece al grupo maximalista; sus mensajes al interior de Morena siempre fueron más disruptivos, caracterizándose por ejercer un liderazgo más pragmático. Se ha apoyado en una academia más social y es arropada por personajes satelitales a Morena como Omar García Harfuch, quien será senador de la República y Rosaura Ruiz Gutiérrez, bióloga, catedrática e investigadora.

Tercero, La primer mujer presidenta se pone la banda presidencial un mes antes que el próximo presidente de Estados Unidos, lo que independientemente, si gana Donald Trump o Joe Biden, sentará su estilo de apertura. Claudia no es de choque, ni radical, mucho menos abraza un idealismo político tal y como lo hizo AMLO.

Cuarto, su condición de mujer, la llevará redireccionar hacia una nueva visión política donde favorecerá el auge feminista.

Y sobre Nuevo León ¿Claudia arropará a Samuel García?

Aunque recientemente el Gobernador de Nuevo León, Samuel García, junto con su esposa Mariana Rodríguez, fue recibido en la Ciudad de México por la presidenta electa Sheinbaum, está escrito que quien protegió a García fue AMLO por la alianza política que estampó con Dante Delgado, propietario de MC, quienes acordaron debilitar al PAN y al PRI en su búsqueda de conservar el poder.

En ese sentido, la misión se cumplió, por lo que no hay una razón de peso para seguir respaldando a García en la disputa que sostiene con el PRIAN y el congreso del estado. Basta escuchar un video que recientemente subió a las redes Tatiana Clouthier, una política muy cercana a Sheinbaum, donde se refiere al gobernador de la entidad como “bipolar” ante las repentinas y encontradas posturas que toma en relación a las crisis que vive el estado para determinar que la nueva presidenta no será escudo de Samuel García.

El autor es analista político y director de la agencia de inteligencia socio política Letras de Poder. También es profesor de la UANL y UDEM y Ex director fundador de Vértebra A.C.

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