Monterrey

Alfonso E. Benito: “Egresados, futuro laboral y competencias”

Estamos en época de graduaciones en un tiempo de grandes transformaciones. Ante el futuro laboral que muchos egresados van a enfrentar, ¿cuáles son las competencias más importantes a desarrollar?

Durante gran parte del mes de mayo, no dejábamos de escuchar en el campus de la UDEM los tradicionales toques de campana que nos recuerdan a quienes cohabitamos por la universidad “…la próxima incorporación a la sociedad de un nuevo profesionista…”.

Como cada año en estas fechas, se van graduando los próximos empresarios, políticos, abogados, urbanistas e ingenieras, entre otras profesiones.

A la par, el Foro Económico Mundial calcula que un 23 % de los trabajos van a cambiar en los próximos años. Muchos desaparecerán y otros nuevos surgirán.

Ante este panorama, qué mensaje se les puede dar, y más en un entorno que, a veces siento, demerita injustamente los estudios universitarios por su obsolescencia permanente. Sin embargo, soy un convencido de que la universidad en general no debe buscar desarrollar habilidades por moda, sino dotar a los graduados de competencias que, con independencia de los cambios que se vivan, les permitan desenvolverse en la vida personal y profesionalmente.

Todos nuestros estudiantes pasan por las aulas de nuestras universidades mínimo cuatro años. A lo largo de esos años, aunque a veces de manera inconsciente, va conformando una forma de interpretar el mundo y de enfrentarlo que les dota de herramientas y competencias que difícilmente adquirirán de otra manera. Y, en esta época de grandes transformaciones, el desarrollo de ciertas competencias se vuelve más clave y, por ende, la labor universitaria adquiere más valor.

En el mismo informe sobre el futuro del trabajo del Foro Económico Mundial, se presentan las competencias más necesarias a futuro para el trabajo. En los cinco primeros lugares, están el pensamiento analítico, el pensamiento creativo, la resiliencia, la flexibilidad y la agilidad, la motivación y autoconciencia y la curiosidad y aprendizaje permanente.

Si nos damos cuenta, son competencias que no están ligadas a ninguna profesión en específico. Son competencias que, si cada uno las trabajamos logrando dominarlas cada vez más, nos permiten enfrentar cualquier situación y contexto, nos ayudan a crecer como seres humanos y desde ahí, crecer como profesionistas.

Por otro lado, en los últimos años, muchos autores han advertido del riesgo que el uso de las redes sociales está suponiendo para el desarrollo de diversas habilidades, como la capacidad de concentración y enfoque, entre otras.

Si tuviera que dirigirme a los futuros graduados, les diría que lo más valioso que se llevan de sus estudios no son los conocimientos técnicos, sino la capacidad de aprender, la capacidad de distinguir entre información fidedigna y falsa, la capacidad de crear, imaginar, visualizar hacia futuro, la capacidad de adaptarse a personas, a dinámicas, ambientes, culturas, etc.

Todo un conjunto de destrezas mal llamadas “blandas”, pero que al final pueden ser el valor agregado frente a la “amenaza” del desarrollo tecnológico. Por tanto, aunque muchas herramientas surgen para hacernos la vida más sencilla, es importante que sigamos cultivando algunas competencias que no nos limiten las capacidades plenamente humanas que tenemos y que agregan valor, como profesionales y como comunidad.

El autor es catedrático de la Escuela de Negocios de la UDEM, es Doctor en Ciencias Humanas por la Universidad de Deusto en San Sebastián, España, y cuenta con certificaciones como coach ejecutivo y de valores.

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