A poco menos de tres meses de las elecciones presidenciales en México, quitando a aquellos que a ultranza son de un partido político,independientemente de lo que sus miembros digan, hagan o dejen de hacer, o porque consideran que coinciden con un partido político o persona que se postula, tenemos que muchos no han definido su voto,además de otros tantos que no tienen una intención de acudir el día de las elecciones, el cual es un porcentaje importante y alarmante considerando que en la última elección federal se tuvo un abstencionismo de más del 36%, lo cual deriva de muchos factores, sin embargo, tomando en cuentasolamente a los que no han definido su voto pero que tienen intención de acudir el próximo 2 de junio se les presenta una pregunta muy simple pero que entraña un alcance muy delicado, ¿Por quién voto?
Pareciera que la respuesta es simple y no debería generar mayor controversia ni análisis ante la información que de forma diaria tenemos al alcance,más la que existen en diversos medios tanto del Gobierno como de particulares.
Sin embargo, dichas personas se enfrentan a que por un lado escuchan que la o el candidato de un partido no es la mejor opción, en base a las diversas razones que se les exponen y por el otro lado escuchan exactamente lo mismo, lo que los hace dudar de a quien creerle, o en el extremo de los escenarios se enfrentan a que prácticamente se descalifica a todos y cada uno de los candidatos y a los partidos que los apoyan, de lo cual no queda por quien votar, que si bien esa debería ser una opción que llamara la atención de los Gobiernos y de los partidos, como unreclamo silencioso de que las opciones que se le presentan no son las mejores para efecto de que existieran mejores candidatos y equipos que los respalden, se considera que actualmente esa no es una opción que pudiera considerarse viable.
Por otro lado, se les amenaza tanto de forma directa o indirecta de lo que pasara según la opción que tomen, pintándoles en prácticamente todos los escenarios,situaciones nada halagüeñas para las generaciones actuales como futuras, lo que genera que se vote por quien sea o no se vote.
Deberíamos elevar nuestro nivel político de ciudadanos, y claramente también la mayoría de los políticos, a efecto que podamos enfrentar ideas que puedan estar claramente contrapuestas pero que no por ello deban servir como pretexto para la agresión o en el menor de los casos en una desavenencia familiarque transcienda en rupturas, ya que, si bien cada candidata y candidato sostiene tener la verdad absoluta, esto es absolutamente falso e imposible en un país formado por muchos “Méxicos”, por lo que debemos tener la capacidad de aceptar lo bueno y lo malo, los errores y los aciertos de la persona que resulte ganadora en los comicios independientemente de por quien se votó, con el ánimo de mejorar, sin que sea valido defender los errores que se comentan a ultranza y sin que tampoco sea valido señalar quien ha sido peor, ya que el ideal es siempre buscar lo mejor y no lo menos malo.
¿Votar por una candidata o por un candidato? ¿Votar por lo que represente un partido? ¿Olvidar el pasado de los miembros de cada partido? ¿Pensar en la opción menos mala? ¿Pensar en la mejor opción que para esa persona es la correcta?
Qué presión puede llegar sentir una persona el 2 de junio si toma una mala decisión, lo cual no debería de suceder si tiene la convicción de porque tomo la misma, en el entendido de que la persona por quien vote puede cometer errores pero en el entendido que aceptando los mismos se inicia el camino para que se corrijan.