Monterrey

Rogelio Segovia: El amor y los hijos

El costo laboral a pagar por las mujeres.

En octubre del año pasado, a raíz del nombramiento de la doctora Claudia Goldin, como premio Nobel de Economía, planteé en este espacio la pregunta ‘¿Qué hay detrás de las brechas salariales y de participación laboral femenina?’ (octubre 17, 2023). Para tratar de responder a esa pregunta, propuse, e incluso es como titulé el artículo, que ‘la falta de equidad de género no es discriminación’.

En aquella ocasión argumenté, basado en las reflexiones de Goldin, que la discriminación de género va más allá de lo que pensábamos, y no solo es un tema de discriminación. O si queremos verlo de otra forma, es un asunto de discriminación por nuestro constructo (ideas y creencias que hemos creado y aceptado como sociedad) y contexto cultural (el entorno en el que vivimos y que nos influye). La realidad es más compleja de lo que parece.

Sin pretender simplificar la investigación de muchos años de la reciente ganadora del premio Nobel de Economía, pero por cuestiones de espacio, podemos sintetizar que la falta de equidad de género se presenta por el poco valor que le seguimos dando al trabajo flexible en un mundo donde se premia el presentismo masculino.

Promover espacios laborales flexibles, como argumenta Goldin, es indispensable para mitigar el que quizá es el principal obstáculo que las mujeres tienen para desarrollar sus carreras profesionales: la maternidad.

El amor y los hijos tienen un costo importante para las mujeres, y un reciente estudio publicado por la revista londinense The Economist, mide el impacto que la maternidad tiene en el empleo femenino en todo el mundo.

El estudio subraya los cambios en la situación laboral de los padres después del nacimiento de su primer hijo, dejando en claro que este trabajo recae abrumadoramente en las mujeres. También resalta que algunas madres regresan a trabajar a tiempo completo después de unos meses o años y otras equilibran el cuidado de los niños con el empleo a tiempo parcial.

Pero lo más grave es que muchas no se reincorporan en absoluto a la fuerza laboral, ni siquiera una década después. A esto a lo que se le ha denominado la ‘pena de maternidad’ (la cantidad promedio en que disminuye la probabilidad de que una mujer esté empleada durante los diez años posteriores al nacimiento de su primer hijo).

¿Te has preguntado por qué solo el 52 % de las mujeres de entre 25 y 54 años están trabajando, mientras que el 95 % de los hombres sí lo están? ¿Qué pasa con las madres después de dar a luz que hace que abandonen el trabajo formal? Aunque poco se sabe acerca de en qué medida la ‘pena de maternidad’ ha generado esta brecha, un grupo de académicos de la London School of Economics y la Universidad de Princeton han investigado este fenómeno en 134 países, que representan al 95 % de la población mundial.

Utilizando datos recopilados, compararon la participación laboral de madres y padres con personas sin hijos de características similares, tomando en cuenta factores como la edad y la educación. Descubrieron que la participación laboral de las madres disminuye significativamente después del parto en la mayoría de los países estudiados.

En promedio, a nivel mundial, el 24 % de las mujeres abandonan la fuerza laboral en el primer año. Cinco años después, el 17 % aún está ausente. Después de diez años, el 15 % lo está. En América Latina, el 38 % de las mujeres abandonan su empleo después de tener un hijo, y el 37 % sigue fuera una década después.

Estamos a unos cuantos días de que inicie marzo, reconocido como el Mes Internacional de la Mujer. Este es un tiempo para conmemorar los logros de las mujeres y promover la igualdad de género. No es una celebración, sino una oportunidad para reflexionar, educar, actuar en pro de los derechos de las mujeres y seguirnos preguntando por qué aún hoy en día las mujeres tienen que purgar una ‘pena de maternidad’.

Epílogo.— La ‘Marcha de las Momias’ en Gran Bretaña clamaba: “El cuidado de los niños no debería costar nuestro futuro”. Pues sí, si ha tenido dicho costo. Políticas públicas pasadas y la discriminación laboral hacen que las mujeres ya no estén dispuestas a sacrificar su carrera por hijos.

La población mundial ha frenado su crecimiento. En China, la política de un solo hijo ha cambiado la percepción sobre la maternidad y prevé una caída poblacional. En México, la tasa de fecundidad estará en 1.89 hijos por mujer en 2024, por debajo del nivel de reemplazo necesario para mantener la población.

El autor es Doctor en Filosofía, fundador de Human Leader, Socio-Director de Think Talent, y Profesor de Cátedra del ITESM.

Contacto: rogelio.segovia@thinktalent.mx

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