Monterrey

Rogelio Segovia: ESG, un tema de personas

Environmental, Social and Governance.

ESG son las siglas de ambiental, social y de gobernabilidad (environmental, social and governance por sus siglas en inglés), y son los criterios que se usan para evaluar el impacto de una empresa en el medioambiente, la sociedad y la forma en que se gestiona.

Por ejemplo, una empresa que usa energía renovable, trata bien a sus empleados y clientes, y tiene una dirección transparente y responsable, tendría un buen desempeño en ESG. Es decir, estos principios resaltan el impacto que una organización tiene en el medioambiente, la sociedad y la ética.

El origen del término se remonta a inicios del presente siglo, específicamente en 2004, cuando Kofi Annan, entonces secretario de las Naciones Unidas (ONU) sugirió el término bajo una propuesta integral de trabajo. En colaboración con el Banco Mundial, el gobierno de Suiza, y más de 20 instituciones financieras, la ONU estableció las bases para integrar consideraciones ambientales, sociales y de gobernanza.

Los principios ESG se convirtieron en una marca global de distinción por sus políticas sostenibles, inversiones y criterios comerciales. Ostentarse como empresa ESG facilitaba atraer consumidores, inversores y empleados.

Incluso Larry Fink, CEO de BlackRock, la mayor gestora de fondos del mundo, fue un defensor clave de estos principios. En su Carta anual 2022 a CEOs Fink instó a las empresas a adoptar prácticas sostenibles y principios ESG. La pena para las empresas que no cumplieran con dicha política sería que BlackRock no invertiría en ellas.

Fink fue todavía más allá. En una entrevista con The New York Times afirmó que “los comportamientos van a tener que cambiar. Esto es algo que estamos pidiendo a las empresas. Hay que forzar comportamientos. En BlackRock estamos forzando comportamientos”. Básicamente, Fink estaba instando a las empresas a adoptar prácticas sostenibles y responsables, incluso si esto requería un cambio significativo en sus operaciones.

Evidentemente, esta postura fue objeto de críticas. En entornos económicos y empresariales se argumentó que forzar la adopción de los principios ESG llevaba a restricciones en la libertad personal y la empresa privada.

Algunos críticos, como la empresa de inversión británica Bluebell Capital Partners, acusaron a BlackRock de hipocresía y de actuar de manera incoherente con respecto a cuestiones ambientales, sociales y corporativas. Muchos otros acusaron que el término ESG se politizó en demasía. En respuesta a estas críticas, Fink dejó de usar el término ESG, (aunque ha reafirmado el compromiso de BlackRock con la sostenibilidad y el capitalismo consciente).

Después de tantos dimes y diretes entre líderes empresariales y políticos, sucedió lo previsible: hoy las empresas, por presiones políticas y amenazas legales, ya no utilizan este término. Organizaciones como Coca-Cola han eliminado ESG de reportes y comités corporativos, optando por nuevos términos como “negocio responsable”. En Wall Street, fondos ESG están cerrando por disminución de interés, y en el Foro Económico Mundial 2024 de Davos, Suiza, que recién terminó la semana pasada, la frase fue eliminada del programa oficial después de haber estado en la agenda en años anteriores. En resumen, hablar en estos días de ESG es complicado.

Y todo esto no está siendo tan solo una cuestión de nomenclaturas o eufemismos, es decir, no es una discusión de llamarlo de una u otra manera, las consecuencias se están materializando en el mundo real. Un reciente informe citado por el New York Times mostró que el año pasado se retiraron 13,000 millones de dólares de fondos que invierten en empresas con principios ambientales, sociales y de gobernanza.

ESG, un tema de personas y colaboradores. No olvidemos que de iniciativas de ESG se desprendieron programas de diversidad, inclusión y de bienestar a colaboradores que otorgaron a los empleados beneficios tangibles, como salarios y beneficios competitivos, un entorno de trabajo seguro y saludable, y oportunidades de aprendizaje y desarrollo. También se consiguieron beneficios intangibles, como un sentido de propósito, una mayor satisfacción laboral y una mejor reputación.

¿ESG tan solo fue una moda pasajera?, o acaso, ¿regresaremos a la “teoría del accionista” de Milton Friedman, en la que se sostiene que la única responsabilidad de las empresas es maximizar las ganancias para sus accionistas?

Epílogo.— Hace dos años, en una conferencia que dicté, propuse la creación del puesto de Chief Ethical Officer para abordar en las empresas las decisiones éticas en inteligencia artificial. Aunque suscitó opiniones divididas, la semana pasada, en Davos, Michael Sandel, filosofo de Harvard, abordó los temores sobre la inteligencia artificial planteando cuestiones éticas en ambientes laborales más allá de sus impactos prácticos. Sandel hizo una pregunta fundamental: ¿cambiará la tecnología lo que significa ser humano?”

El autor es Doctor en Filosofía, fundador de Human Leader, Socio-Director de Think Talent, y Profesor de Cátedra del ITESM.

Contacto: rogelio.segovia@thinktalent.mx

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