No sé cómo les trató el 2023, en nuestro caso se cumplió el dicho de la abuela: “años pares, los males; años nones, los dones”. Aquí algo sobre estrategias, política pública e indicadores extraídos de lo que decía, sentenciaba y por lo que se le recuerda.
Desde la sabiduría de Cirila, los dones son esencia bien dirigida, son las características estructurales del individuo manejadas de manera virtuosa. Años nones, los dones.
Muy aristotélica la abuela, porque además agregaba que una vez que el don se asienta en el alma, la persona solo puede lanzarse por las mejores acciones y pasiones.
Así, la golpeada gobernabilidad del estado habría tocado fondo y nada podría empeorar durante este año con todo y las elecciones. Y tendría razón porque los albazos al Congreso y las restricciones al gobernador habrían transitado del coraje-venganza hacia el pensamiento estratégico.
Tal vez se daban cuenta que la dinámica de gobierno era, en palabras de la abuela, un barril sin fondo dentro de una tripa ciega.Tampoco es que se vuelvan santos, pero se les va quitando la bruma del cerebro.
También diría la abuela que todo está cambiando desde hace rato como le pasó de niña donde todo vuelve a al-reversarse.
Tuvo que venir la pandemia para que la gente entendiera. Tuvieron que morirse muchos para que el resto despertara. No tenemos buenos gobiernos porque no los procuramos; tampoco los habíamos tenido desde hace mucho. Se nos olvidó para qué estamos y nos pasó como al sapito[1] por dejar que todo fuera pasando.
Y de los males de años pares, la abuela diría que en el 2024 nos va a dar en cara la educación porque ya hay demasiada gente atarantada en la pantalla: videojuego, teléfono, computadora, tabletas y hasta la televisión le quitan para ver ‘gringadas’. Demasiada gente de la que decide haciendo maromas para tener más likes.
Ya no hay programas buenos para la formación técnica, porque se conforman con que estudien nadie procura que aquí se queden. A cada rato las enfermeras, muchachas del pueblo que se fueron estudiar a Monterrey, terminan hasta Canadá porque aquí ni ganan bien ni les dan seguridad. En igual situación están los tablaroqueros, fontaneros, electricistas.
Y es que los del gobierno no le piensan, no se concentran. ¿De qué les sirve dar mil becas en secundaria si después no le marcan el ritmo a los chamacos? Si van a las clases o no, tienen beca; si reprueban o van a extraordinarios, tienen beca; si tienen mala conducta, también tienen beca. Entonces, ¿de qué sirve la beca? Sólo para los que sí tienen voluntad de salir adelante, pero es un gastadero de oquis con la bola de flojos que para eso sí se apuran, para cobrar.
La anécdota del sapito que está en una olla de agua a fuego bajo, que se va conformando con lo calientito hasta que finalmente se quedará dormido y acabará cocido.
