Monterrey

Rogelio Segovia: Equidad de género, hazlo por negocio

La importancia de construir organizaciones conscientes.

Los panteones suelen estar llenos de buenas intenciones. De manera constante suelo hablar en mis conferencias acerca de la importancia de construir organizaciones conscientes, es decir, como tener un impacto positivo en la sociedad al tiempo que se consigue florecer el negocio.

Para Raj Sisodia y John Mackey, creadores del concepto negocios conscientes, el capitalismo consciente consiste en hacer negocios basados en el amor y cuidado, ya que las empresas deben hacer algo más que ganar dinero. Conceptualmente, es un gran concepto, en la práctica es algo (mucho) más complejo que eso.

Bob Chapek, ex director general de Disney, fue despedido en 2002 después de un periodo en el que Wall Street manifestó sus preocupaciones debido a los crecientes gastos de la compañía y a una caída de la acción de un 41 % ese año. Susan Arnold, presidenta de la junta directiva de Disney, señaló en un comunicado que la decisión se hacía efectiva inmediatamente, en donde un escueto “agradecemos a Bob Chapek por sus servicios en Disney a lo largo de su larga carrera” fue el corolario de una carrera de 27 años en la compañía.

A la salida de Chapek, la posición de mandamás de la compañía de entretenimiento la tomó su antecesor, Bob Iger, quien fue director ejecutivo por 15 años y quintuplicó la capitalización de la compañía en el mercado durante ese periodo.

Ni una sola palabra acerca del amor, o del cuidado a la sociedad, o a los grupos de interés (stakeholders) por parte de Disney tras su decisión. No se trata “de hacer más que solamente ganar dinero”, se trata solamente de hacer dinero. Esto, ¿suena repugnante? Para nada. ¿Es malo o inmoral? En absoluto. El ejemplo de la salida de Bob Chapek es tan solo uno de entre muchos despidos de CEO que podríamos probablemente mencionar de memoria por no cumplir con las metas financieras.

Del otro lado, ¿podrías mencionar a un CEO con buenos resultados financieros, pero que haya sido despedido por no cumplir con las metas de diversidad e inclusión de su empresa? Seguramente no, a la gente se le despide por no conseguir resultados financieros, no por falta de amor.

Entonces, ¿por qué hablo en mis conferencias acerca de la importancia de construir organizaciones conscientes y buscar impactar a la sociedad de manera positiva? Porque estoy convencido de ello, pero en vez de apelar al amor (que quizá vende libros, pero no convence a consejos de administración) prefiero apelar a algo más mundano, hay que hacerlo por negocios.

Larry Fink, director general de BlackRock y defensor (y por lo mismo ha sido muy criticado) de la adopción de estándares ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG), manifestó en 2022 que lo que distingue a las empresas realmente grandes es que tienen un propósito claro, valores coherentes y reconocen la importancia de comprometerse con sus grupos de interés. Esto, afirmó Fink, no es cuestión de política; no es una agenda social o ideológica; ni mucho menos es un “despertar”. Es básicamente por negocios.

¿Por qué no tenemos suficientes mujeres en posiciones de alta dirección y en consejos de administración en empresas mexicanas y a nadie parece impórtale mucho? Tal vez porque el discurso no ha sido el correcto. O quizá (me estoy aventurando) en vez de verlo como un tema de justicia social o de amor, debemos verlo desde la perspectiva de negocio.

Y para muestra, baste un botón: las empresas con una fuerza de trabajo más equilibrada por género superaron a sus pares con brechas de género más amplias en hasta 2 puntos porcentuales anuales entre 2013 y 2022, según un estudio de BlackRock del índice MSCI World.

Este estudio, publicado hace dos semanas, que incluyó a 1,250 empresas y que es uno de los más grandes que se hayan realizado (incluso más que el de McKinsey, que examinó a 1,039 empresas en 15 países) también encontró que las empresas con diversidad de género en posiciones ejecutivas tendían a tener una menor rotación de empleados y proporcionaban mayores rendimientos. Además, las empresas en las que las mujeres tomaron licencias de maternidad más largas superaron financieramente a las empresas en las que las licencias para la maternidad eran más cortas.

Si aparte de hacer negocios y (mucho) dinero, podemos cambiar al mundo, bien vale la pena intentarlo y luchar (afanosamente) por ello.

Epílogo.— Seguimos romantizando los motivos para regresar a la oficina. Janan Ganesh, columnista de cultura para FT Weekend, afirma que los profesionistas jóvenes deben ir de manera presencial a la oficina por los siguientes motivos: (1) Quién trabaja desde casa ralentiza su carrera profesional dentro de la empresa; (2) Aprender a vestirse de acuerdo al contexto de la oficina (¿?), e (3) ir a la oficina ayuda a entender por qué la gente triunfa. ¿Por qué cree Ganash que esto funcionará? Porque es lo que a él funcionó… cuando era joven (suspiro).

El autor es Doctor en Filosofía, fundador de Human Leader, Socio-Director de Think Talent, y Profesor de Cátedra del ITESM.

Contacto: rogelio.segovia@thinktalent.mx

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