Monterrey

Zidane Zeraoui: Una nueva pandemia azota al mundo

La deshumanización.

Hace tres años prácticamente todas las naciones se encontraban confinadas por una pandemia inédita en la historia de la humanidad por sus alcances y su simultaneidad. En aquellos días se pensaba que nada peor podría ocurrir, hoy los hechos mundiales nos dan clara cuenta que más allá del COVID estamos ante una nueva pandemia que contagia a todas las sociedades, éste ya no es un virus médico sino un virus en las conciencias de los políticos de muchos Estados, de numerosos intelectuales y de la población en general cuyas principales manifestaciones son la indiferencia a las catástrofes humanitarias y la complicidad silenciosa de las mayorías frente a la tragedia humana.

La guerra en Ucrania, la olvidada crisis en Yemen, las continuas violaciones a los derechos humanos en Siria, en varios países africanos y en otros puntos del planeta son prueba de esta deshumanización a la que hoy se suma una tragedia aún mayor: el genocidio del pueblo palestino.

El pasado 7 de octubre el grupo radical islamista Hamás llevó a cabo un ataque contra población civil inocente de Israel lo que generó una respuesta desproporcionada del gobierno israelí misma que al día de hoy continúa y ya suma más de 8500 muertos incluyendo más de 3500 niños.

Bombardeos masivos en la Franja de Gaza han destruido infraestructura, viviendas, hospitales, escuelas, oficinas de la ONU, e incluso han sido devastados campos de refugiados bajo protección de las Naciones Unidas. La muerte se extiende por todos los rincones de una de las zonas más densamente pobladas del planeta.

Los ataques del grupo Hamás no justifican la masacre que se está perpetrando contra el pueblo palestino la cual ya alcanza niveles de limpieza étnica.

La comunidad de Estados está impávida ante esta masacre, los organismos internacionales responsables de asegurar la paz y la solución pacífica de las controversias están silenciados, la opinión pública no levanta la voz lo suficiente para detener esta catástrofe incluso un alto funcionario de las Naciones Unidas encargado de la oficina de derechos humanos ha presentado su dimisión hace apenas unos días.

Craig Mokhiber, quien se desempeñaba como director de la Oficina de Nueva York del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, renunció en clara señal de protesta por la incapacidad de la organización para detener el genocidio en Gaza.

En sus propias palabras afirmó: “Una vez más, estamos viendo cómo se desarrolla un genocidio ante nuestros ojos, y la Organización a la que servimos parece incapaz de detenerlo. El genocidio que estamos presenciando en Palestina es producto de décadas de impunidad israelí proporcionada por Estados Unidos y otros gobiernos occidentales y décadas de deshumanización del pueblo palestino por parte de los medios corporativos occidentales. Ambos deben terminar ahora. “Defiende los derechos humanos”.

Pocas voces como ésta se levantan hoy en el mundo. Dada la magnitud de la tragedia no es momento de permanecer neutrales, la neutralidad de algunos países como México, expresada en la voz de Andrés Manuel López, es vergonzosa cuando de por medio está la protección de lo más valioso que tiene la humanidad: el derecho a la vida y la defensa de los derechos básicos de todas las personas sin importar edad, religión, nacionalidad, etnia, orientación sexual o cualquier otra diferencia.

La ONU ha fracasado una vez más más al no poder llegar a resoluciones efectivas que lleven a un cese al fuego y al fin de las hostilidades del gobierno israelí en la Franja de Gaza. El Consejo de Seguridad se ha visto paralizado debido al veto ejercido por Estados Unidos, tampoco la Asamblea General ha tenido la capacidad de actuar de manera conjunta pese a que en ella están representados 193 países. Lo mismo ocurre con la Liga Árabe que se ha quedado en discursos y en declaraciones pomposas sin ninguna acción concreta para detener este genocidio y llevar la ayuda que el pueblo palestino requiere urgentemente.

El silencio de tantas voces nos vuelve cómplices a todos. La deshumanización se propaga peor que cualquier otra pandemia.

El autor es Doctor en Ciencia Política, especialista en política internacional y asuntos regionales y del Medio Oriente. Profesor investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

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