La semana pasada tuvo lugar en Nueva York la inauguración de los debates de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El hecho es importante porque en la actualidad existe una discusión en torno a la efectividad de la ONU para evitar o resolver los conflictos internacionales.
Por ejemplo, hay quienes consideran que ese organismo ha sido insuficiente para encontrar una solución práctica a la guerra entre Rusia y Ucrania. Otros la critican por su incapacidad para enfrentar desafíos como las pandemias, el cambio climático, la migración, la violencia, y otras calamidades. Sin embargo, hay que reconocer que las organizaciones internacionales tienen hoy un papel fundamental en el sistema internacional contemporáneo.
Es importante reconocer, en primer lugar, que los organismos internacionales están compuestos por Estados. Por lo tanto, estos mecanismos multilaterales no son totalmente independientes. Es decir, dependen de la voluntad, de la buena fe y de la participación de sus miembros. Por lo tanto, el éxito de estas organizaciones depende de lo que los Estados hagan. En este sentido, la evaluación debe ser en función del trabajo que hagan sus miembros.
Para los realistas, las organizaciones no son efectivas porque cada Estado debe velar por sus propios intereses y debe enfrentar de manera unilateral las amenazas a su seguridad. En cambio, las visiones liberales consideran que esos actores son necesarios para establecer esquemas de cooperación para resolver los problemas globales. Lo cierto es que hoy en día el mundo es altamente convulso y complejo.
Es necesario reconocer que la comunidad internacional requiere de instrumentos multilaterales para enfrentar los retos contemporáneos. En otras palabras, sin las organizaciones internacionales el mundo sería más anárquico.
La Organización de las Naciones Unidas surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial. Su propósito inicial fue evitar una tercera guerra mundial. Bajo este criterio, la ONU ha sido efectiva porque hasta el día de hoy el mundo no ha experimentado una conflagración global.
Sin embargo, la organización no ha tenido éxito para evitar conflictos que han impactado negativamente al sistema internacional contemporáneo. Lo cierto es que la ONU es poco efectiva cuando uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad está involucrado en el asunto. Pero las expectativas para resolver un problema crecen cuando una de esas potencias no tiene un interés directo. Por esta razón, las Naciones Unidas no han podido ofrecer una alternativa viable para resolver el conflicto entre Rusia y Ucrania, por poner un ejemplo.
El gobierno ruso vetaría cualquier propuesta que afecte sus propios intereses. Pero hoy en día la ONU y sus organismos especializados han sido efectivos para atender y mitigar problemas como la migración, los refugiados, la violación a los derechos humanos, el cambio climático y otras adversidades que hoy el mundo enfrenta.
Pese a sus detractores, los organismos internacionales son hoy en día necesarios para promover la cooperación entre los Estados a pesar de que no resuelvan algunos conflictos específicos, su presencia en el sistema internacional contemporáneo es necesaria para mitigar los problemas compartidos. A final de cuentas, los organismos internacionales son lo que los Estados quieren que sean.
El autor es profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Es doctor en Estudios Internacionales por la Universidad de Miami. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores del CONACyT y es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias. Es presidente del Centro de Enseñanza y Análisis sobre la Política Exterior de México (CESPEM).