Finde entre españoles tratando de explicar a México y dándome contra la realidad. Allá no hay ciclovías si los carriles se vuelven angostos ¿por qué en México así? Allá, el gobierno construye vías alternas y seguras para ciclistas y automóviles y si por la mala cabeza del gobernante se provocan accidentes son responsabilidad inmediata del gobierno, igual que las llantas en los baches o choques en calles sin pintar.
Ya no hablemos de las curvas peligrosas, de esto escribí hace varios años. La anécdota de los daneses que no se creían que el gobierno planeara una carretera con curvas peligrosas y eximiera su responsabilidad por colocar un aviso… ¡peor! Que la ciudadanía lo aceptara.
Les dio por conocer el transporte público y aventurarse un viernes de quincena. No daban crédito de los acróbatas colgados de las puertas y escalerillas en perfecta normalidad. Qué decir del amontonamiento. Sufrían ante la posibilidad de que alguna mujer les dijera algo por estar cuerpo a cuerpo con ella en los vaivenes de las curvas, topes, frenones y, por supuesto, baches.
La charla se fue hacía el entorno: puesteros, taqueros, tienditas en la sala de las casas, talleres en cocheras privadas, queserías domésticas y quedaron atónitos ante la cantidad de hoteles por hora que abiertamente anunciaban descuentos mañaneros.
Pasamos del sistema recaudatorio, al de salud, al energético. Del crimen organizado, de las desaparecidas, del índice de mortandad por violencia se dijo poco, por sabido. No acababan de sorprenderse cómo es posible que vivamos así, que la ciudadanía permita esa permanente negligencia gubernamental y violación a los derechos humanos.
La educación nos llevó un buen rato, ahí encontraron las razones por la ciudadanía no hace su parte ni responsabiliza al gobierno ni se exige a las instituciones. Comprendieron mucho de la desesperanza política que nos habita a nosotros y al montón de migrantes de allá y acá.
Ni siquiera son politólogos, están aquí por un proyecto de construcción en dónde también se encontraron con sorpresas.
Me dejó ‘el corazón en los huesos’ este golpe de realidad, ¿cuánto nos falta para vivir dignamente en México? Quienes tienen privilegios es porque los pueden pagar y le apuestan a lo privado, lo público de poco sirve y menos les interesa.
Tratar de resolver cualquier asunto emproblemado es tirar la cadena de la cloaca para que salgan doscientos pendientes que hay en las leyes, en la administración pública, en los sindicatos y sobre todo, en los intereses políticos y económicos de cada rubro.
Dan ganas de tirarlo todo y volver a empezar, pero más fácil es la elección de candidaturas con vocación y voluntad política para hacer lo que les corresponde y hacerlo bien… aunque la ley no lo especifique.
Vienen elecciones el 2 de junio de 2024, faltan candidaturas honorables y acreditadas por la ciudadanía para los estados y en especial para los poderes legislativos… que no se vaya esta rola, por favor #MareaRosa.
