Monterrey

Marco Pérez: Comparaciones internacionales de variables económicas

La verdadera tasa de desempleo en México supera el 12% de la población económicamente activa.

Usualmente, cuando se desea argumentar si algún indicador económico en particular tiene o no un buen nivel o desempeño, se acude a compararlo contra el mismo indicador en otros Países, sin embargo, no siempre se tiene la información referente a las metodologías aplicadas para calcularlo, para saber si los indicadores son equivalentes o comparables, y en muchas ocasiones se termina comparando peras con manzanas.

Tal es el caso de la tasa de desempleo abierto, ya que en México, se les pregunta a los encuestados si laboraron la semana pasada, y si contestan afirmativamente, ya se consideran como empleados y se excluyen del cálculo del desempleo abierto, a pesar de que estén activamente buscando trabajo, ya sea porque tienen empleo parcial, ganan poco y buscan un mejor empleo, están subempleados, trabajan por su cuenta y buscan un empleo asalariado, etc.

El caso es que buscan activamente un empleo, pero no se contabilizan en la estadística del desempleo abierto, pero están presionando el mercado laboral, lo cual es la variable que debe importar para calificar el desempeño de este mercado, así como también si se trata de empleos formales o informales, ya que los primeros tienen acceso a la seguridad social, y los informales no, aspecto de particular interés para el bienestar social de los trabajadores.

Atendiendo a esta situación de búsqueda activa de empleo, la verdadera tasa de desempleo en México supera el 12% de la población económicamente activa, porcentaje demasiado elevado, explicado fundamentalmente por la alta participación del empleo informal en nuestro País, el cual es muy superior al empleo en el sector formal de la Economía.

Otro caso similar se presenta cuando se comparan los cocientes de las deudas de los gobiernos como porcentajes del PIB, porque primero, en México no se calcula la deuda pública con la metodología internacional, ya que se omite incluir la deuda de las pensiones a cargo del gobierno, y segundo, calcular el porcentaje de la deuda como proporción del PIB, no revela ni significa nada, ya que el cociente relevante es calcularlo como proporción de los ingresos gubernamentales.

De hecho, una mayor deuda se asocia a una mayor capacidad de pago, y los Países que tienen una alta deuda, normalmente es porque tienen mayores ingresos, entonces, lo relevante es la deuda (y el pago de su servicio) como proporción de los ingresos gubernamentales, y no del tamaño de la economía.

Adicionalmente, se comparan variables económicas, como el salario mínimo que se paga en cada País, cuando esta variable, por sí sola, no nos dice absolutamente nada, ya que los trabajadores no consumen billetes y monedas, sino los bienes y servicios que adquieren con su salario, entonces, la comparación relevante es qué canasta de bienes y servicios pueden adquirir con su salario mínimo, ya que esta relación es la relevante para el trabajador.

En Sudáfrica, el salario mínimo por hora es el equivalente a $22 pesos mexicanos por hora, por lo que en una jornada de 8 horas, se les paga a los trabajadores el equivalente a $176 pesos, salario inferior al que se paga en México, sin embargo, el trabajador Sudafricano vive mejor, porque los precios en general son más baratos en Sudáfrica, tanto de la canasta alimenticia, como de bienes de activo fijo, como la vivienda, que por cierto, la de interés social, tiene mayores dimensiones que las que se construyen en México, y son más accesibles para los trabajadores sudafricanos, a pesar de su menor salario nominal, en pesos.

Finalmente, también es usual que se compare la recaudación de impuestos como proporción del PIB, sin atender, primero, a la metodología internacional, la cual considera “contribuciones” que es un concepto más amplio que solo impuestos, y segundo, incluye a todos los órdenes de gobierno, cuando el dato que se compara para México solo incluye los impuestos recaudados por el Gobierno Federal, y segundo, que la mayor recaudación proviene del ISR, el cual es un impuesto que grava el ingreso, por lo que una baja relación de impuesto a PIB, lo que pone en evidencia es solo el bajo ingreso por contribuyente.

Esto es así, porque el ISR se paga con tarifa progresiva, no con tasa, por lo que a menor ingreso por persona, menor porcentaje de ISR pagado, y el ISR empresarial, de tasa fija, solo es a cuenta del ISR personal de los accionistas, es decir, el ISR definitivo se paga a nivel de persona física, aplicando la tarifa progresiva.

Es como si a un empleado le decimos que el gerente de la empresa paga porcentualmente más ISR que El, a lo cual nos contesta que con gusto pagaría el mismo porcentaje de ISR que el gerente, pero que le paguemos el mismo sueldo.

En conclusión, un bajo cociente de impuestos a PIB no revela la necesidad de una reforma fiscal, sino solo es el reflejo de un bajo ingreso de los contribuyentes.

En la medida en que aumenten los salarios de los trabajadores, la recaudación de ISR aumentará más que proporcionalmente, (por la tarifa progresiva) y aumentará la recaudación como porcentaje del PIB, sin reforma fiscal alguna.

Marco Pérez

Marco Pérez

Economista especialista en finanzas públicas, Socio Director de Econometría Aplicada SC, Conferencista y Catedrático a nivel doctorado.

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