Monterrey

Rogelio Segovia: ¿Por qué los trabajadores latinoamericanos somos improductivos?

Probablemente, desde que leíste el título de esta columna, te asaltó un sentimiento de negación e incomodidad. Suponiendo que tu pensamiento emocional e intuitivo no te haya alentado a saltarte la columna, probablemente lo que hizo fue afirmar que esta aseveración en forma de pregunta no es más que un sesgo de estereotipo, es decir, una generalización sobre un grupo de personas, ya que ni modo que todos los latinos seamos improductivos.

Una vez que nuestro pensamiento racional y lógico empieza a tomar el control e intenta construir una respuesta más elaborada, puede que nos lleve a afirmar que los mexicanos somos improductivos porque así es nuestra cultura.

El problema es que esa es una respuesta reduccionista y simplista, ya que no ofrece una explicación detallada ni considera otras perspectivas, además de que simplifica una realidad compleja a una única causa y nos puede llevar a prejuicios y estereotipos. ¿Entonces?

La semana pasada, en la UNAM, se llevó a cabo el Seminario de Financiamiento, productividad y deuda, en donde José Gabriel Palma, de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, afirmó que América Latina es la región que tiene el peor rendimiento del mundo. Actualmente, el trabajador latinoamericano promedio, en términos reales, produce lo mismo que hace 40 años.

Lo paradójico de esto, apuntó el señor Palma, es que somos la región que genera más empleo en el mundo, pero tenemos la menor tasa de aumento de rentabilidad y una baja tasa de incremento del producto interno bruto (PIB). Eso es extraordinario, pero no hay conciencia de ello.

Tres observaciones más que se compartieron es dicho seminario: (i) en nuestra región se crean empleos de baja productividad, bajos salarios y bajo potencial de crecimiento de la productividad; (ii) tenemos un alto nivel de desigualdad (el segundo más grande el mundo) donde el 10 % más rico se lleva hasta 60 % del ingreso, y (iii) los países latinoamericanos no somos capaces de romper, a diferencia de los asiáticos, las brechas de productividad.

Pero, ¿cómo nos ven en el resto del mundo? The Economist (junio 8, 2023) publicó un artículo llamado ‘Tierra de trabajadores inútiles’ en el que señala que el crecimiento anual de la productividad en LatAm desde el año 2000, se ha mantenido entre 0.2% y 0.5%, mientras que en Asia Oriental supera el 2% cada año; apuntando que las causas de esta improductividad son dos: los poderosos oligopolios que silencian la competencia y un gran sector informal.

En resumen, ¿están diciendo que los trabajadores latinoamericanos, incluyendo México, son flojos o tienen una cultura deficiente? En absoluto. Están resaltando tres causas: (i) seguimos apostando a la mano-factura en vez de mente-factura; (ii) seguimos ampliando y permitiendo brechas sociales (apunte mío, en aras de una malentendida soberbia meritocrática), y (iii) las políticas públicas de los últimos cuarenta años no han ayudado a cambiar o romper nuestro modelo de pensamiento y gestión.

Quizá en el fondo, cuando desarticulamos cada uno de sus componentes, la respuesta correcta a la pregunta de ¿por qué los latinoamericanos somos tan improductivos?, realmente sea que la improductividad se debe a cuestiones culturales cuando lo vemos desde el complejo mosaico de aspectos, tanto tangibles como intangibles, de nuestras creencias, valores y sobre todo, de normas. Pero nosotros, como empleados y ciudadanos, ¿qué estamos haciendo para cambiar esto?

Epílogo.— Un día después de que The Economist público su artículo con el título ‘Tierra de trabajadores inútiles’ tuvo que cambiarlo, por la ola de críticas recibidas, a ‘¿Por qué los trabajadores latinoamericanos son tan sorprendentemente improductivos?’. Quisieron amortiguar los reproches por el desafortunado título, mencionando que “todo esto está fuera del control de los latinoamericanos individuales, cuyos niveles de vida han sufrido”. Condeno el título original de la publicación, pero discrepo de este último argumento: no eliminemos la responsabilidad que los ciudadanos tenemos en la formulación de políticas públicas a través de la participación ciudadana (como puede ser a través de nuestro voto razonado).

El autor es Doctor en Filosofía, fundador de Human Leader, Socio-Director de Think Talent, y Profesor de Cátedra del ITESM.

Contacto: rogelio.segovia@thinktalent.mx

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