En este momento estamos escuchando cualquier cantidad de noticias sobre las candidateables a la presidencia en el arranque del proceso electoral y las respuestas en redes son abundantes y desproporcionadas. Incluso la gente que normalmente no se interesa en política, se estresa y opina.
Y es que seguimos viviendo tiempos inéditos de participación ciudadana porque las ha habido buenos resultados, experiencias recientes han incidido en la agenda política del país y del estado. Es como el 4° escalón de una pirámide gigante y estos escalones por ahora los define la agenda electoral del país. Esa agenda que existe en las leyes mexicanas y estatales para garantizar elecciones frecuentes.
Es cierto que en política se lee la oportunidad de las circunstancias. La extradición de Ovidio Guzmán o la inauguración de un tren /acueducto sin terminar, son agendas bajo el control de autoridades. Hay muchos elementos a considerar en estas decisiones de agenda que se empatan con los vientos electorales que hace rato anuncian elecciones diferentes.
Pero pienso en las personas sentadas en el 45-60% de abstencionismo tradicional del país. Si en este momento se ponen a leer que el esposo de una es judío –aunque se llame Jesús– y el de la otra es como invisible en la arena política, pues no abona mucho al interés.
Otro asunto son las noticias que afectan la vida diaria como la falta de agua o las narcomantas y asesinatos. El problema de estas notas para quienes no se interesan en política es que la historia detrás de ese evento es larga y resulta más fácil culpar a quien gobierne en el poder ejecutivo: en la alcaldía, el estado o el país.
No es fácil explicarlo con 1, 2, 3… pero si nos ponemos a dar las razones, parece que les invade más frustración y desesperanza por la complejidad natural que existe en este país tan amplio y diverso con este fuerte, pero complejo sistema electoral.
En este 4° escalón creo que la atención debe centrarse en reducir la frustración a través de aprendizaje básico para identificar cómo se manipulan, mal informan, las agendas y decisiones del gobierno. Es también aprender a fortalecer a las instituciones y la legalidad, porque las soluciones simples no son las mejores para realidades diversas y los cambios estructurales llevan su tiempo.
Seguirle la pista a la AC de Marcelo que no es partido, por ejemplo, porque no son los tiempos para hacer un partido, pero sí es una clara estrategia de presencia territorial para lograrlo en el 2025. Informar a medias no abona a la madurez de la ciudadanía.
De poco sirve dar vuelo en redes a las notas que oportunamente ponen en la agenda para desacreditar a las coordinadoras de sendos frentes o presumir las obras inacabadas.
Por supuesto hay que leerlas, mantenernos informadas como ciudadanía organizada, pero los kilos hay que ponerlos en #SeryHacerCiudadanía, un ejercicio en el ámbito personal y el privado inmediato para afinar los motores que se necesitarán en el 2024.
