Monterrey

Sara Lozano: Hacia un México sano, armónico y fuerte

Por fin la ciudadanía está marcando la agenda política-electoral en México.

Me gusta. Me gusta que los mensajes de candidaturas no oficiales y las instituciones partidistas y ciudadanas respeten el uso formal lenguaje con procesos democráticos y no de elecciones primarias alegales, de coordinación del bando y no de precandidaturas presidenciales.

Es positivo porque habla de la institucionalidad que se respeta. Seguramente las autoridades electorales solicitaron no meterse –ni meterlas– en camisas de once varas. Porque podrían crearse situaciones que ameriten sanción una vez que inicie el proceso electoral, pero como no ha empezado tendrían que hacer interpretaciones jurídicas novedosas, atemporales y muy cuestionables.

Esto abona a la confianza ciudadana y lo están haciendo las dos coaliciones no formalizadas en una contienda electoral.

Tanto unos como otros, se trata de partidos políticos que anticiparon los procesos de selección interna para llegar a las precampañas y campañas en unidad. Esto les da tiempo para hacer las gestiones y negociaciones pertinentes con los liderazgos en contienda y arrancar un proceso electoral en sólida institucionalidad.

Apareció en mis redes un joven que compuso una canción respetando en la letra casi toda esta formalidad jurídica. Esto habla de una madurez cívica. Porque recuerden, el lenguaje enuncia, pero también anuncia y denuncia. Y cuando se le resbaló al joven compositor hablar de ‘presidencia’ tuvieron la sutileza de meterle ruido al audio, sin perder el sentido siguieron cumpliendo con la institucionalidad.

En el México inédito de 2023 hay dos bandos que quieren la presidencia y en suspenso estaba un tercero en discordia haciendo su lucha para decantar la balanza, Movimiento Ciudadano. La jugada no-ciudadana le está cobrando factura.

El liderazgo adquirido por el gobernador de Jalisco les ha puesto en jaque porque, en respeto a su palabra y su desempeño, se deslindó de la manipulación política de su partido en esta cruzada. A ver qué hacen ahora los emecistas regios destapados anticipadamente por el presidente.

El caso es que en ambos bandos que involucraron a la sociedad organizada en un método innovador, llámese múltiples encuestas o foros-encuestas-consulta. El que quieran, estamos ante elecciones primarias -aunque no deba reconocerse oficialmente- y que tanta falta le hacen a un sistema presidencialista para reducir la tradicional lucha encarnizada y agreste por el poder.

Esta vez todas las instituciones partidistas tienen que ceder poder y someterse a la rendición de cuentas que hace la ciudadanía al confiar o no en las personas propuestas para la contienda. Tienen que elegir al mejor postor desde la perspectiva ciudadana y tienen que compartir abiertamente del pastel del poder. Desde esa base negocian y si quieren tener alguna probabilidad de ganar elecciones.

Tal vez la mejor opción sería una democracia parlamentaria, pero esa discusión se reserva para inminente reforma electoral post 2024 en donde las autoridades electorales no se vean en el jaque interpretativo de la ley. Esto implicará, incorporar la intervención ciudadana en el modelo electoral para tenga un peso específico en las decisiones partidistas.

El país se desangra y las instituciones se debilitan, pero estos procesos democráticos alegales e inéditos son un buen síntoma para hacer de México un país sano y por lo tanto, fuerte.

Sara Lozano

Sara Lozano

Colaboradora en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y profesora en el Tec de Monterrey de Ciudadanía y Democracia. Integrante fundadora de Ellas ABP coordinadora de programas por la prevención de la violencia laboral y económica contra las mujeres.

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