Monterrey

Héctor Zuno: ¿Qué hará MC rumbo al 2024?

Hace semanas parecía que la tensión aumentaba al interior del partido conforme nos acercábamos al momento decisivo.

El pasado viernes 11 de agosto fue noticia en medios nacionales la reunión que sostuvo la dirigencia de Movimiento Ciudadano en CDMX, misma que se convocó, según se dice, para que los liderazgos internos manifiesten sus argumentos sobre la posibilidad de competir solos o en alianza con la oposición en 2024.

A pesar de que los convocados optaron por guardar silencio al concluir la reunión, y hasta el momento de escribir esta columna el partido no ha emitido declaración alguna sobre el asunto, las posturas internas y sus respectivos promotores son ampliamente conocidas.

Hace semanas parecía que la tensión aumentaba al interior del partido conforme nos acercábamos al momento decisivo, sin embargo, en los días posteriores a esta reunión se han percibido aires de acuerdo y diálogo abierto al interior de MC, según comentan algunos personajes del círculo rojo.

Los escenarios de los que MC puede disponer, como ya se dijo, son claros y contundentes, pero lo que implica cada uno de ellos para el partido es lo que trataremos de responder en esta columna.

Empecemos poniendo en perspectiva que la posición en la que está el partido hoy en día es complicada, porque mientras que algunos podrían pensar que se encuentren en una situación de privilegio, otros argumentan que es más bien de martirio.

Por un lado, se percibe el privilegio porque saben que la oposición los necesita y a cambio de que se sumen podrían conseguir muchos espacios políticos valiosos, desde alcaldías, hasta diputaciones y senadurías.

Además, su postura neutral ante Morena los ha mantenido fuera del radar del presidente y, por ende, éste nunca los ha golpeado como usualmente lo hace con la oposición. Ser oposición en este país y no ser perseguido por el presidente, es un lujo que casi nadie puede darse.

En el otro lado de la moneda, se plantea que están en una posición de martirio, porque en cada uno de los escenarios y con cualquier decisión que tomen pareciera que pierden algo.

Si van en alianza con la oposición, se arriesgan a perder su credibilidad y la confianza ciudadana al aliarse con quien ellos mismos han denominado como “la vieja política”. Además de que a partir de ese momento, para López Obrador ahora sí serían considerados un enemigo más.

Si van solos, se mantendrían como un partido coherente y consistente con la narrativa que han construido durante los últimos años. Lo que los deja con amplias posibilidades de consolidarse como la tercera fuerza política del país.

No obstante, al tratarse de una elección tan polarizada, en donde la opinión pública se divide entre los que están con el régimen y los que están contra el régimen, si MC compite solo, seguramente tendrá pocas posibilidades de ganar y de ocupar más espacios públicos de los que actualmente tiene.

Además, hoy en día las tendencias marcan que una candidatura de MC no le restaría ningún voto potencial a Morena, sino más bien a la oposición. Lo que los deja en otro escenario de incertidumbre, pues no faltará quien diga que se lanzaron solos para dañar a un frente y beneficiar al otro.

En resumen, independientemente de la elección que tomen, habrá al menos una pregunta por responder:

Si van con la oposición, ¿cómo le explican al electorado que se trata de un bien mayor y no de una mezcla con los partidos contra los que históricamente han luchado?; si van solos, ¿cómo demuestran que no son un partido satélite de Morena?

Ante un escenario tan complejo como éste, con tanta incertidumbre de cara al futuro, pareciera que al final lo más importante no será la decisión como tal, sino la capacidad que demuestre el partido para caminar con unidad al definir su postura y para conciliar las voluntades no solo de sus liderazgos, sino también de sus militantes.

COLUMNAS ANTERIORES

Estima Realty Experts crecimiento de hasta 6% del mercado inmobiliario en 2026
Nace Realty Experts en México y deja atrás su marca previa Realty World

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.