En el reporte de la finanzas públicas al mes de Junio, que acaba de publicar la Secretaría de Hacienda, por fin dejaron de jugar con las cifras de cierre que hasta el mes de Mayo estuvieron presentando, donde dejaban sin cambios los requerimientos financieros para 2023, a pesar de registrar menores ingresos, porque simplemente ajustaban también a la baja, en el mismo monto, el gasto neto presupuestal, y de esta manera mantenían sin cambio el déficit financiero aprobado para este año, cuando se sabe que es muy difícil reducir el gasto público federal.
En efecto, el déficit financiero de $1,291.1 miles de millones de pesos que les aprobó el Congreso para este año, ya lo modifican en el reporte a Junio, y proyectan ahora un cierre de $1,439.8 miles de millones de pesos, un aumento de $148.7 miles de millones de pesos, en el sobregiro del gasto, que representa un aumento de 11.5% con relación al déficit financiero original, lo que en términos de cociente como proporción del PIB, aumenta el déficit de 4.1% a 4.6%, por lo que muy seguramente estará más cerca del 5%, como lo he venido estimando en notas anteriores.
Este indicador resume la dinámica ingreso gasto de las finanzas públicas federales, tanto presupuestales como extra presupuestales, y cuantifica los recursos financieros que debe colocar el sector público federal en los mercados de deuda, para financiar el exceso de gasto sobre sus ingresos propios, por lo que llama la atención, que reiteradamente el Presidente declara que NO se ha aumentado la deuda pública, cuando tan solo en este año, se colocará nueva deuda por casi un billón y medio de pesos para financiar el sobregiro, cerca de un 5% del PIB.
Como también ya lo he comentado en notas anteriores, en 2018 este déficit financiero rondaba los quinientos mil millones de pesos, una tercera parte del monto que alcanzará este año, y como proporción del PIB, se ubicaba en 2.5%, un 50% menos.
Regresando al informe de las finanzas al mes de Junio, los ingresos presupuestales se reportan con una minusvalía de casi $190 mil millones de pesos, donde las reducciones más importantes se presentan en los ingresos petroleros, así como en la recaudación de impuestos, a pesar de que el IEPS federal a las gasolinas y al diésel empieza a recuperarse este año.
Los ingresos tributarios acusan una minusvalía de $90.9 miles de millones de pesos acumulada al mes de Junio, sin embargo, la propia autoridad hacendaria proyecta que para el cierre del año, esa minusvalía aumentará a $105.6 miles de millones de pesos, donde la caída en la recaudación del IVA es la de mayor cuantía, además de una menor recaudación en el IEPS federal a las gasolinas y al diésel, con relación a lo presupuestado y aprobado en Ley de Ingresos.
Por el lado del gasto, si bien el informe reporta que se ha contenido durante los primeros seis meses del año, y se está gastando menos de lo calendarizado, en un monto que alcanza los $279.8 miles de millones de pesos, el reporte también señala que la minusvalía en el ejercicio del gasto, particularmente en el rubro de Bienestar, donde el subejercicio supera los $60 mil millones de pesos, obedece a una recalendarización en el gasto, por lo que los ahorros no son definitivos y habrán de ser revertidos.
Si los ingresos presupuestales totales los proyecta Hacienda al cierre del año, con una minusvalía de $186.4 miles de millones de pesos, y el déficit financiero lo aumenta en $148.7 miles de millones de pesos, esto implica que el gasto neto total solo se proyecta reducir en $37.7 miles de millones de pesos con relación al aprobado por los Diputados, cantidad muy inferior al subejercicio actual reportado al mes de Junio.
Veremos como ajustan estos datos en el paquete económico para 2024, el cual debe ser presentado al Congreso el próximo 8 de Septiembre, que por ser el último del sexenio, debe ser muy inercial, considerando además que la nueva administración entrará el 1 de Octubre y no el 1 de Diciembre.
