Monterrey

Zidane Zeraoui: Política exterior de México

Las cuentas pendientes.

Desde el 3 de julio del presente, México estrena una nueva Secretaria de Relaciones Exteriores en un contexto tanto nacional como internacional muy complejos. La nueva canciller de México, Alicia Bárcena, es bióloga por la UNAM con una maestría en Administración por la Universidad de Harvard. Aunque no tiene el perfil tradicional de una diplomática de carrera, por más de dos décadas ha trabajado en varios puestos públicos en el país y en el extranjero relacionados con el desarrollo sostenible, el medio ambiente y la economía. Entre 1982 y 1986, fue subsecretaría de ecología en la recién creada Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE) que reemplazó a la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, para pasar de 1989 a 1991 como directora del Instituto Nacional de Pesca.

Sus éxitos administrativos se concentran en la preservación del Medio Ambiente como directora-fundadora del Consejo de la Tierra en Costa Rica en 1995 y posteriormente coordinadora del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y finalmente jefe de la división de Medio Ambiente y Asentamientos Humanos y Secretaría Ejecutiva adjunta de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

Durante todo este periodo su experiencia se ha concentrado en las cuestiones medioambientales hasta que en el 2006 fue nombrada jefa de gabinete adjunto y luego Jefa de Gabinete del secretario general de las Naciones Unidos, Kofi Annan, lo que le permitió entrar en el medio de la política internacional y forjarse para enfrentar su cargo de embajadora en Santiago de Chile, antes de regresar a México.

Con toda esta experiencia, la Embajadora Bárcena tiene un reto muy fuerte. ¿Podrá desenredar toda la maraña que se ha ido acumulando durante la 4T?

En primer lugar con un Presidente que se asume a si mismo canciller y toma decisiones las más de las veces poco afortunadas a lo que se suma el tardío reconocimiento de la victoria de Biden en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, la polémica desatada con la monarquía española sobre su responsabilidad histórica frente a la población indígena de México o la crisis diplomática desata en relación a la nominación de Pedro Salmerón y la activista Jesusa Rodríguez, ambos rechazados por el gobierno de Panamá hasta la más reciente crisis con Perú cuyo gobierno ha declarado a Andrés Manuel López Obrador persona non grata.

Como nueva canciller, Bárcena debe reorientar el rumbo del despacho a su cargo después de la presencia de un canciller que primero hizo gala, frente a la pandemia del COVID-19, de una actividad que debía corresponder a la Secretaría de Salud además de su continua promoción personal desde el destape de los precandidatos a la sucesión presidencial, lo que lo distanció de sus responsabilidades por lo que poco hizo para destrabar los nudos que se fueron acumulando en la política exterior de México.

En política internacional el tema central que hoy atrae la atención de los observadores es la cumbre de la OTAN en Vilna los días 11 y 12 de junio, concentrados en la problemática de Ucrania. A pesar de la presión de Francia y de varios otros países para la entrada inmediata de Ucrania en la OTAN, tanto Estados Unidos como Alemania se oponen a una decisión que podría involucrar a la alianza en un conflicto abierto con Rusia.

Si bien México no es parte de la Alianza del Atlántico Norte, cualquier decisión e involucramiento que se decida, va a influir en nuestras relaciones no solamente con América del Norte, sino también con Europa. La guerra ruso-ucraniana no es ajena a México.

Con el arribo de Bárcena a la Cancillería se esperaría alinear la posición y discursos entre el Ejecutivo mexicano, la representación de México ante la ONU y la propia Secretaría de Relaciones Exteriores ya que al día de hoy parecen ir en caminos disímbolos. La guerra que enfrenta al mundo occidental contra Rusia y sus aliados si bien no es parte del interés nacional de México, si está de por medio la ya debilitada imagen del país en el escenario internacional.

El autor es Doctor en Ciencia Política, especialista en política internacional y asuntos regionales. Profesor investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

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