Para ser muy buenos en la magia es muy importante ser expertos en el arte del engaño. Al revolver unas barajas, por ejemplo, un buen mago sabe controlar y dirigir la atención del público. Con sólo hacer algunos movimientos de sus manos, es capaz de desviar la mirada de los espectadores, logrando distraerlos, y de pronto; “abracadabra”, el mago adivina la carta que elegiste.
Hay un problema con la mercadotecnia moderna y tiene que ver con el arte del engaño.
No es nada nuevo saber que las redes sociales y la publicidad digital son lo de hoy y ninguna marca y ninguna empresa se quieren quedar fuera. Vemos por todas partes libros, artículos y contenido donde prometen ayudarte a entender como poder hacer un video viral en un “reel” de Instagram o en un “post” de TikTok. Nos recomiendan usar hashtags, usar filtros, seguir tendencias, contratar influencers, entre un sinfín de recomendaciones.
De pronto, nos encontramos hipnotizados en la interminable búsqueda de cómo usar de mejor manera estas novedosas herramientas; ahí andamos quebrándonos la cabeza, persiguiendo al algoritmo de cualquiera de las redes sociales reconocidas; tratando de entenderlas; buscando como conseguir más seguidores, más “likes”, mas interacciones; y cuando creemos que finalmente ya lo entendimos, caemos en cuenta de que nos cambiaron el algoritmo otra vez; y ahí estamos comenzando de nuevo, abrumados, investigando, sintiendo que vamos caminando en una espiral sin fin.
Con toda esta confusión digital, lo que termina sucediendo es que, tal y como los espectadores en un acto de magia, estamos observando en el lugar equivocado; tomando decisiones incorrectas mientras el mago barajea las cartas sin poder descubrir dónde está el truco.
Seamos sinceros; tú y yo sabemos que un negocio no vive de los “likes”. Un negocio vive de transacciones, vive de prospección de clientes, vive de aumento de tráfico a sus tiendas. Aunque los gurús digitales traten de venderte la ilusión, el verdadero truco es que, para las marcas, cada vez será más difícil lograr hacerse viral sin pagar.
¿De qué se sostienen Instagram, Facebook, TikTok, Twitter y Google? Ellos tampoco viven de tus “likes”. Viven principalmente de la publicidad. Si en algún momento permitieron que un post de tu marca se hiciera viral sin pagar, fue porque querían darte una muestra gratis. Así es, una muestra gratis; como esa pieza de jamón que te ofrece una demostradora en el área de carnes frías del supermercado, pero donde bien sabes que si deseas llevarte el kilo completo lo tienes que comprar. Así de simple.
¿Para qué esforzarse tanto en descifrar el algoritmo de una red social? ¿Quieres evitar el agobio de entenderlo? Paga. Paga por la publicidad que hagas. No te empeñes en lograr esas famosas “métricas vanidosas” que no te llevan a vender. Además, el problema de idolatrar las redes sociales, es que comúnmente se nos olvida que son sólo eso; herramientas. Claro, muy poderosas, pero al fin sólo herramientas.
Por andar persiguiendo al algoritmo nos olvidamos que un negocio es mucho más que las herramientas que utiliza y existen elementos esenciales a los que se les está restando atención como; el valor de la marca, la relevancia del producto, y la conexión con el cliente.
A la hora de hablar del valor de la marca me refiero a ir más allá del logo e identidad gráfica. ¿Qué representa la marca? ¿Sus productos y servicios son consistentes con lo que representa? ¿Sus valores de marca son relevantes para el cliente? ¿Se transmiten correctamente, o sólo los conocen en el departamento de mercadotecnia?
En cuestión de la relevancia del producto es importante preguntar; ¿realmente se ofrece algo diferenciado? ¿Algo extraordinario? ¿Algo que nadie más puede ofrecer? ¿Se introducen alternativas de productos nuevos o mejorados para mantenerse actualizados? ¿Qué tan asombrosa es la experiencia de comprar y usar los productos o servicios? ¿Supera las expectativas de quienes lo usan?
Finalmente, pero no menos importante tenemos la conexión con el cliente. ¿Realmente se le conoce bien? ¿Qué tan actualizado se está de sus necesidades de vida; de las funcionales y las emocionales? ¿Qué tipo de acciones se hacen para entenderlos más a fondo?
El valor de la marca, la relevancia del producto, y la conexión con el cliente, son indispensables para cualquier empresa, digamos que son su esencia. Harry Houdini o David Copperfield no lograron ser magos tan exitosos sólo por dominar algunos de sus trucos de magia, sino por lograr darle un valor a su marca, por ofrecer un espectáculo diferenciado y porque conocían tan bien a sus clientes, que sabían cómo aplicarles magistralmente el arte del engaño.