En sustitución de Marcelo Ebrard, el presidente Andrés Manuel López Obrador nombró a Alicia Bárcena Ibarra como secretaria de Relaciones Exteriores. Aunque no es miembro del Servicio Exterior Mexicano, la nueva canciller tiene una amplia experiencia diplomática. Fue secretaria de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe por 14 años y fungía como embajadora de México en Chile al momento de su designación. Por lo tanto, el nombramiento del presidente fue atinado.
Sin embargo, el Senado de la República tiene que ratificar la decisión porque así lo marca la Constitución. En este contexto, es muy probable que sea simplemente un trámite porque MORENA tiene mayoría en la Cámara de Senadores y difícilmente los partidos de oposición rechazarán el nombramiento por las credenciales que tiene la nominada.
Con Bárcena al frente de la Cancillería, es deseable que la política exterior de México tenga un perfil más profesional en la última parte del sexenio. La administración de López Obrador ha tenido muy olvidada esta actividad. En primer lugar, ha sido evidente que las relaciones internacionales del país y su posicionamiento en el escenario mundial no son una prioridad para el jefe del Ejecutivo.
Debido a la falta de interés en el tema y de profesionalismo, el gobierno se ha visto inmerso en crisis diplomáticas con Bolivia y Perú. Es un desprestigio para México que el gobierno peruano haya declarado persona non-grata a López Obrador por entrometerse en los asuntos internos de ese país y que en este momento las relaciones diplomáticas sean a nivel de encargado de negocios.
En segundo lugar, parecía que el Canciller Marcelo Ebrard estaba más preocupado por obtener la candidatura a presidente por MORENA que atender al 100% las labores de la SRE. Por lo tanto, la política exterior aparentaba una segunda prioridad para Ebrard.
Es importante que Alicia Bárcena coloque a las relaciones internacionales como una prioridad de política pública en las postrimerías del sexenio. En otras palabras, es necesario profesionalizar la política exterior de México y a la Cancillería. Para ello es indispensable fortalecer las capacidades materiales, de recursos humanos y financieras de la Secretaría de Relaciones Exteriores. En los últimos años, la Cancillería ha perdido presupuesto y presencia en la estructura gubernamental. Una prioridad sin recursos materiales no es una prioridad. También es ineludible el fortalecimiento del Servicio Exterior Mexicano. Para ello, hay que recuperar la experiencia y los buenos oficios de los diplomáticos de carrera mexicanos. No es posible que el presidente nombre a políticos sin experiencia como embajadores en países clave para México. Por ejemplo, el 80% de las embajadas mexicanas en América Latina están encabezadas por nombramientos políticos, que en la mayoría de los casos son premios o concesiones.
Alicia Bárcena será la cuarta canciller mujer en la historia de la política exterior de México, lo cual es congruente con la diplomacia feminista que busca proyectar la SRE. Sin embargo, debido a la falta de una estrategia definida de política exterior y a la inconsistencia en su actuación externa, México ha perdido prestigio y presencia en el mundo. Parece un poco tarde, pero es necesario que la nueva secretaria de Relaciones Exteriores recupere el lugar y la posición que el país ha tenido tradicionalmente en la escena internacional. Es urgente aconsejar al presidente para no hacer declaraciones agresivas hacia el gobierno de Perú. En este sentido, una prioridad de la nueva canciller debe ser arreglar la crisis diplomática con ese país para normalizar las relaciones lo antes posible. Para ello, el presidente debe dejar que la Alicia Bárcena actúe con libertad e independencia.
El autor es profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Es doctor en Estudios Internacionales por la Universidad de Miami. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores del CONACyT y es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias. Es presidente del Centro de Enseñanza y Análisis sobre la Política Exterior de México (CESPEM).